dijous, 18 d’agost del 2011

UNO ENTRE CIEN MIL

Nuevamente agosto en las calles adormecidas. 
La vida pasa al ralentí en la ciudad, ahora medio vacía: aparcamientos libres, sopor en el asfalto, cerrojos echados, turistas jóvenes con una dirección en la mano, buscando donde dormir, nuestros mayores en los jardines, viendo como resbala el aire entre las hojas...y el recuerdo de aquellos agostos cuando, en este tiempo fuera del tiempo, Alèxia luchaba con todas sus fuerzas contra la enfermedad, y ponía su barco proa de la vida y de la esperanza. 
Por su ilusión, su valentía, su decisión de vivir en el instante puro, hoy, en este agosto diferente, un agosto nuevo, quiero recordar otras historias de vida, de alegría, de supervivencia, que en este mismo instante están sucediendo, aquí y ahora.
Son historias que subvierten el destino con la fuerza del amor, como una marea interna imparable, historias sordas al desfallecimiento, historias que nos recuerdan que en medio del verano, en las rendijas de un tiempo en apariencia abúlico, la vida se revuelve y rebrota entre las piedras, que hay muchas personas en lucha, y otras muchas personas que están luchando con ellas, viviendo con ellas, amándoles, sin pedir nada a cambio.


Cinco historias de amor:
¡Mucha fuerza, Guzman!
¡Pau, eres un chaval increíble!
Monika. ¡Tantas cosas para compartir!
La historia de Irene.
¡Felicidades, Gabriela!

5 historias entre cien mil, irradiando vida, fuerza, presente.

dissabte, 30 de juliol del 2011

Atardecer en Seefeld





Atardecer en Seefeld


Enramados sueños,
bosque iluminado:
venían los pájaros
a comer de tu mano.

Saltaban ligeros
de rama en rama
y de golpe bajaban,
suaves como luceros.

Callamos.

Por un momento el mundo
fue un lugar sin miedo.

Despúes, ellos volaron
hasta casi rozar el cielo;
esperamos,
más no volvieron.

Entonces tomamos
el camino del lago.

En un atardecer dorado
a comer de tu mano
vinieron los pájaros.


Seefeld
Verano de 2006





dilluns, 13 de juny del 2011

Final de curs


Amigues i amics de l’Alèxia,
ara que acaba una etapa molt important de les vostres vides, on alguns de vosaltres continuareu al Villena estudiant el batxillerat i altres pot ser seguireu fent camí en un altre escola...
ara recordo fa tres anys, quan acabàveu el curs de primer de ESO i us preparàveu feliços per les vacances, l’Alèxia va passar una tarda molt feliç amb vosaltres, a casa de la Mònica, us vau banyar, vau viure i assaborir intensament l’inici de les vacances...
vull pensar que aquests moments de felicitat duren i duren, malgrat el pas del temps, i que vosaltres, com nosaltres, vau tenir la sort de compartir una part de les vostres vides amb l’Alèxia, fent-la feliç així com ella era feliç rient i passant-ho bé amb vosaltres...
heu crescut, estudiat, sortit, rigut, plorat, us heu il·lusionat, heu viscut intensament aquests tres anys de la ESO que tots hauríem desitjat, que tots hauríeu desitjat poder compartir amb la vostra amiga Alèxia...
crec que ella, malgrat tot, ha continuat d’alguna manera fent camí amb vosaltres, l’heu portat durant tot aquest temps a les vostres vides, ha rigut i plorat amb vosaltres, ha estat present en aquests moments tan importants, ara que enceteu una nova etapa...
perquè ella hagués volgut continuar estudiant, gaudint del món com ho heu estat fent vosaltres, com ho fareu a partir d’ara cadascú en el seu camí, no des de la tristesa sinó des del goig de viure...
us desitjo, com segur ella hagués volgut, que continueu vivint profundament, intensament, i que la porteu sempre dins vostre amb alegria, com era ella, la nostra filla, la vostra amiga, l’Alèxia...
una abraçada de tot cor


dijous, 2 de juny del 2011

Un sueño

Querida Alèxia:
Era de noche, y medio en sueños vi una luz en el pasillo, y escuché unas voces. No entendía lo que decían, pero intuí que eras tú, en la entonación del aire, en la música de sus olas dulces. Entonces me levanté y me acerqué hasta el lugar de donde surgían los rumores. Miré hacia arriba, había una luz, y el sonido de tu voz, buscándome. Y supe que eras tú, que estabas allí, hablándome. Llamé a tu madre, y unidos alzamos las manos para alcanzarte, y te abrazamos: un fogonazo de luz intensa entró directo en nuestros corazones, una oleada de amor puro se unió para siempre a nuestros cuerpos. Entonces supe que habías regresado, que estabas de nuevo con nosotros. Una oleada de honda felicidad, un destello de candorosa luz nos abrazó, y fuimos uno, unidos para siempre en un sueño intemporal, y verdadero. Luego despertamos. Desde entonces te llevo prendida a mi piel y en mis células, en un viaje extraño y milagroso, y sigo buscando hacia dentro ese rescoldo de felicidad que dejaste el día de tu regreso. Porque no te fuiste nunca, Alèxia, no es posible. Sigues con nosotros, en esta cadena de calor eterno mientras no se apague la luz, y tu risa sincera y pura siga ardiendo en nuestros corazones. 
Te quiere,
Papi
Alèxia, al juny de 2008

dissabte, 7 de maig del 2011

¿Superar la adversidad?


¿Superar la adversidad? ¿Superar la muerte de una hija? Después de vivir y revivir todos estos meses sin Alèxia, de leer libros, ver documentales, hablar con unos y con otros de nuestros sentimientos y carencias, escuchar consejos y escuchar silencios, vivir en la alegría de los demás su olvido de nuestro dolor y nuestra pena, después de convivir continuamente con este dolor no deseado, de pensar en la resiliencia con resignación o esperanza racionales, hablar y hablar para no reventar de pena, ver como se van espaciando las llamadas de los que estuvieron los primeros tiempos con nosotros, después de poetizar la pena o desnudarse en la red sin pudor alguno, de grabar para el recuerdo la historia de sus bailes o la belleza de su música, de filmar las sombras del desierto con la fuerza de su vida y de su lucha, después de sacar fuerzas de no sé qué lugar escondido y secreto, después de tantas y tantas cosas que te fuerzan a vivir el sinsentido de tu vida en el sentido único de un presente sin memoria, yo proclamo: la muerte de una hija, o de un hijo, no te puede hacer mejor nunca. Es mentira. Es consolación. Es alienación. Es racionalización de la pena. No se puede fundar la felicidad y el crecimiento personal en el dolor, o en la superación de ese dolor tan íntimo.
Puedes decidir vivir, o morir, o malvivir los años que te queden. No hay más opción, sólo tres alternativas. Solamente te queda la libertad de elegir, y elegir salir o no salir del fango donde te sumerge la ausencia de tu hijo o hija. Sino, quedarse en el camino, y apagar tu voz en el olvido. Pero si quieres salir, sólo te mueve reconocer la fuerza de tu elección, la lucha contra el destino adverso, como luchó tu hija o tu hijo, seguir su ejemplo y llevar su voz y su vida hasta donde no llegaron ellos. Pero esa fuerza no te hará mejor nunca, ni te llevará a un estado superior de felicidad. No te engañes, no busques en la desmemoria la superación de tu desgracia: el aprendizaje tras una tragedia no le da sentido a esta tragedia, simplemente te dice que has hecho uso de la última libertad que te quedaba. 
Vivir, o morir (metafóricamente o realmente). Y has elegido, te has humanizado un poco más, y has dado sentido a tu elección en la lucha por vivir que guió a tu hijo o hija hasta el último momento, pero no le has dado sentido a su muerte. 
No había ni hay ningún por qué, ni ningún para qué, en la muerte del ser más querido
Como contestó recientemente Luis Rojas Marcos a la pregunta ¿Verdaderamente se aprende de una desgracia? en referencia al crecimiento postraumático: 
Hay autores que dicen que el crecimiento postraumático o el aprendizaje tras una tragedia es una justificación, que no es real. Habría que ver si después del trance esa persona es más feliz o más productiva, y medirlo. Eso se está empezando a hacer pero aún no está resuelto. Mucha gente te dice que después de superar una tragedia se sienten mejores personas. Que sus relaciones con los demás son más favorables, que están más tranquilas, valoran más el sufrimiento de los demás o que han descubierto fuerzas que no sabían que tenían. Es frequente que digan que valoran pequeñas cosas que antes pasaban por alto. Pero si tú le pides a una madre que elija entre todo el aprendizaje conseguido a raiz de la pérdida o recuperar a su hijo, siempre te dirá que preferiría no haber aprendido nada y volver a tener su hijo. Aprendemos de la lucha y descubrimos cosas. No es el sufrimiento en sí lo que hace crecer, sino descubrir que tienes esa fuerza y la capacidad de salir adelante y cambiar las prioridades. Dicen que en la vida nos tocan dos tragedias por cabeza como media, tampoco son tantas...y uno aprende.    (Magazine de La Vanguardia, 1 de mayo de 2011)
Como también dice Elisabeth Kübler-Ross
Al pasar un duelo, pensamos por error que podemos dejarlo todo terminado, pero el duelo no es un proyecto con un principio y un fin, es el reflejo de una pérdida que nunca desaparece, sólo aprendemos a convivir con dicha pérdida. El lugar donde encaja el dolor es algo individual y, a menudo, se basa en hasta dónde hemos llegado al integrar la pérdida. 
Yo creo que el objetivo aquí es amar y ser amados y crecer. Y, tras decir ésto, no existe un dolor mayor que el de la pérdida de un ser querido. Siendo testigo de la vida, he aprendido que todo el mundo atraviesa dificultades. La adversidad sólo te hace más fuerte. La vida es dura, la vida es una lucha, como ir a la escuela donde recibes muchas clases: cuanto más aprendes, más difíciles son las lecciones.
                                                                                            (Sobre el Dolor y el Duelo, Luciérnaga, Marzo de 2010)


dimarts, 5 d’abril del 2011

Explicar la historia

Necesitamos explicar nuestra historia.
Muchas veces nos repetimos, volvemos a contar una vez y otra lo que nos ha pasado, como para cerciorarnos de que realmente todo no es más que una pesadilla, y que despertaremos un día, y todo volverá a ser como antes.
Recorremos los espacios que compartimos con ella, los caminos que recorrimos juntos, el horizonte que oteábamos esperanzados en momentos únicos de felicidad.
Todo era sencillo: las palabras, el juego, un paseo en bicicleta el primer día de primavera, la ilusión de los veranos repletos de felicidad, la comezón en el estómago la noche antes del primer día de clase o el despertar del amor en ciernes de los últimos días de curso, preludios de la canción profunda y única de su vida, de nuestra vida.
Necesitamos decir que sí, que ella vivió, que fue única, que la quisimos sin quiebra, todos los días y todas las noches de su existencia.
Necesitamos no olvidar, pensar que todo no fue en vano.
Que a pesar del dolor y la tristeza, algo fue, transcendió el tiempo, y nos hizo crecer y madurar juntos.
Que las palabras son más que sones repetidos en busca de sentido, y no el eco vacío de nuestra desesperación.
Por eso volvemos una y otra vez a hablar de ella, a recordarla, aún sabiendo que la felicidad no vuelve, que la felicidad no vive atrapada en los recuerdos.
Como aquellos cuentos un felices que ella gustaba de escuchar una vez y otra, todas las noches, esperanzada.
Explicar la historia para no vivir en el recuerdo, sino para poder llegar a olvidar, recordándola.

Cala Esmeralda (Menorca)

divendres, 4 de març del 2011

Ninna nanna

Canción de cuna
Dormi figghiuzzu mia, dormi cu to papa
sugnu vicino a tia, comu la to mamma
dormi ciatuzzu miu, sunnati la mamma
do, do, do...
do, do, do...
            (Ninna, Nanna. Roberto Alagna)
Así te quiero, mi niña,
así dormida en el sueño
todo es posible, mi vida,
los ríos, el mar, el cielo.
Vives perenne en la dicha
en el tiempo añil del juego,
y en tus manos y en tu risa
el dolor se hace pequeño.
Tú eres frescor de brisa
olor de sal y de besos,
el vuelo del ave invicta
que no teme el sol, ni el viento.
Estoy contigo, mi vida,
ya no me iré de tu lecho:
no despiertes todavía
que tu sol está durmiendo.
Guardaré tus sueños, niña,
abrigaditos de tiempo
y no abrá negrura indigna
que robar pueda tu fuego.
Sigue soñando, mi vida,
mi tesoro, mi lucero: 
la primera luz del día
todavía está naciendo.
Papi
Ninna nanna

dilluns, 7 de febrer del 2011

Una trobada amb esperança


Una trobada amb esperança
La tarde del passat divendres 28 de febrer ens vam trobat amb dos ex-profes de l’Alèxia, a Barcelona. La trobada va ser intensa, emocionant, reconfortant i també moguda (en el sentit de que s'ens van moure a tots molts sentiments per dins). Vull transcriure una petita carta d’agraïment per elles del mateix dia.
Elisabet, Carme,
ha estat un temps llarg de silenci, com avui parlàvem, un silenci afegit al silenci profund de la pèrdua física, que ens feia molt mal. Avui heu trencat aquest silenci, avui hem aprés que l'Alèxia es valorada al Villena, que es parla d'ella en el dia a dia, que era important a l'escola, més enllà del que s'hagi pogut fer o no fer a nivell més institucional. 
Ens heu donat les gràcies per escoltar i compartir moments íntims i intensos amb vosaltres. Ens heu dit, Elisabet, que estàveu contentes si ens quedàvem amb aquesta estimació profunda que teniu molts profes d'un en un. I us volem donar les gràcies per explicar-nos-ho, tot això ens reconforta, comença a tancar ferides.
Ens heu transmés aquest amor, que hi ha amor de veritat, en paraules teves, Carme, un amor que és molt més fertil perquè no comença i acaba en un moment pre-fixat i determinat, sino que és "invisible als ulls", és orgànic, i creix i creix en horitzontal i en vertical. Aquest era l’amor que ens mostrava l’Alèxia cada dia amb el seu viure, en les seves rialles.
Tot aquest temps, des de la mort de la nostra filla, hem anant aprenent amb molt dolor, després de xocar i xocar tossudament contra murs molt alts, que els records en el cor de la gent que estimava a la nostra filla son tan importants, o més, que el deixar signes visibles per part d'aquells que no han estat valents per afrontar allò que ens defineix més com a persones: la vida, la mort, el viure a fons cada segon, la contingència, l'amor, valors que tan directament ens va ensenyar la nostra filla Alèxia amb la seva vida, i també durant tota la seva lluita contra la malaltia, que finalment se la va endur per sempre. 
O pot ser no per sempre, perquè ella segueix viva, com dieu, en els pensaments i els sentiments de molta gent que la va estimar, i l’estima, al Villena.
Gràcies de nou per haver vingut, heu estat valentes, no era fàcil, malgrat que en el fons, parafrasejant en Joan Margarit, no era lluny ni difícil:
El dormitori amb el llit fet,
la tauleta de nit amb el retrat
de la noia amb els ulls il·luminats
per un somriure.
Tot l'hivern sola i escoltant el mar.
                    (Joan Margarit, 'Tancant l'apartament de la platja')
Si tots nosaltres ho intentem, l'Alèxia no estarà tan sola, i pot ser una dia, ara llunyà, l'hivern deixarà pas a un estiu amb nova llum, un estiu amb llum pròpia.
Una forta abraçada,
Albert i Carme

diumenge, 16 de gener del 2011

Dieciséis años

Dieciséis años, sí, si el tiempo hubiese continuado su historia...
¡Te gustaba tanto tu día, pensabas con mucha antelación cómo lo celebrarías, qué harías con tus amigas y amigos de la escuela! Luego, llegado el día, se te veía muy nerviosa, supongo porque querías que todo saliese bien, que la gente se lo pasase en tu fiesta estupendamente, creo que en el fondo no te gustaba ser la protagonista, te gustaba más dar que recibir, estoy seguro. En tu agenda de la escuela tenías marcados de forma muy vistosa los cumpleaños de tus mejores amigas y amigos de la escuela, te hacía tanta ilusión felicitarles, pasar el día con la gente que amabas...también hoy tu móvil recuerda, automáticamente, los aniversarios que tenías marcados en tu agenda, un móvil ajeno al tiempo real, a la historia, que nos construye día a día, cada minuto, sin retorno.
Hoy, 16 de enero de 2011: Alèxia, dieciséis años...
...hoy no puedo dejar de pensar en ti sin tristeza, una tristeza muy amarga, un hastío de vivir que ya sé que no va contigo, pero nada me atrae, nada me motiva, nada puede colmar, ni que fuera un milímetro, el vacío tan grande que has dejado. Obsesivamente me persigue la tristeza, lo siento, pero he soñado contigo tantas veces esta semana, que es como si estuvieses aquí, sin estarlo. Anteayer por ejemplo, mientras soñaba que estaba yendo contigo en bicicleta, creo recordar por unas caminos de Argentona (¡qué extraño, nunca estuvimos juntos allí tú yo!), me decía a mí mismo ‘¡qué feliz soy con Alèxia, no me puedo imaginar que sería vivir sin ella!’, y de verdad me sentía tan feliz, tan lleno, que estoy seguro, rotundamente, que nadie, nada puede llenar tu ausencia, nadie, aunque sea duro decirlo. Podré querer a tu madre, a tus hermanos, a la familia que nos ayuda, a los amigos que están junto a nosotros, pero el bienestar, y es lo que más me duele, el estar aquí y ahora integrado y pleno en la vida, es imposible que vuelvan. Lo he vivido, y lo he soñado, y sé que no volverán: he de acostumbrarme a vivir de esta manera, un destino que no esperaba. Y ésto duele terriblemente.
Te quedaste en trece añitos, no cumplirás más años con nosotros: toda tu vida rota por una maldita enfermedad sin entrañas. Recuerdo el día que volviste a la escuela, en enero de 2008, justo para celebrar un momento con tus amigas y amigos de las escuela tus trece años, parecía mentira, pero allí estabas, con tu pelo corto, tu gorrita de colores, querías ser una más del grupo, ser normal, pero sabías que era un día muy especial, habías superado unos meses turbulentos en el hospital, y parecía mentira pero estabas allí, tan contenta, tan feliz de estar de nuevo en la escuela. Recuerdo una preciosa foto, en el coche, volviendo a casa, con un bellísimo ramos de flores que te habían regalado en la escuela, ¡estás radiante, de verdad!
Alèxia: más por lo que viviste, por lo que habías de vivir te añoro. La profesión que habías soñado para tu vida (bailarina de teatro, doctora, artista...), los viajes que harías con tus amigas y amigos, ese deleitarse con lo que aprenderías cada día, en la escuela primero con la ESO y el Bachillerato, más tarde en la Universidad, las tardes que ibas a pasar con tu gatito, Plutó, cuya llegada preparamos juntos con tanta emoción, tu viaje de los 18 años a Australia (lo tenías muy claro, desconozco la razón, pero querías ir a Australia), tu progreso como bailarina de ballet, nuestro Sant Joan en Menorca, el viaje a Creta una vez superada tu enfermedad, no sé, Alèxia, tantas y tantas cosas que contruyen una vida, la vida que te prometimos vivir, y tú creías ciegamente, y que no pudimos finalmente darte.
Lo sé, no me culpo, solamente estoy escribiendo lo que me dicta el corazón.
Tengo el corazón roto, pero te sigo queriendo donde estés, Alèxia.
Muchas felicidades, por toda aquella felicidad que pasamos juntos.
Te quiere,
Papi


divendres, 14 de gener del 2011

La Casa dels Cent Ulls


                                        Per Sant Joan de Déu
Des de la teva habitació
veiem el mar, recordes?
Vam passar dos estius,
els dos estius més llargs
i més intensos de les nostres
vides: tot semblava possible.
Vam viure unes muntanyes
russes de dolor i d’alegria,
perquè esperàvem cada mati
el despertar de les teves cèl·lules,
un senyal que el teu cos reeixiria,
i que viuries una vida plena,
un doll de promeses complertes.
Ara no sé com explicar-t’ho,
però nosaltres, en aquella
habitació amb tu, els metges,
les infermeres, els pallassos,
els amics de l’escola, la família,
durant aquells estius interminables,
malgrat el patiment i la incertesa
també vam ser feliços, ens van
fer sentir feliços, com a casa:
vam estimar-te i créixer amb tu.
Despullats dels cicles del món,
en aquell cau d’amor profund
on lliuraves un combat mestre,
vam tocar l’arrel del temps,
ens vam conèixer fins als ossos,
fins encendre una llum nova
que brollava alegre des de tu,
i il·luminava les nits fosques
d’un tel de bondat i de saviesa.
Cada matí obríem la finestra,
et donàvem un petó, i despertaves.
Des de la teva habitació
vam veure el mar, recordes?
Esplugues de Llobregat, 01-11-2010 

divendres, 31 de desembre del 2010

ROCK AND DOL

Esta mañana he ido caminando
del hospital hasta la escuela,
unos pocos pasos los separan.
Me he quedado en la verja,
era la hora del patio.
He cerrado los ojos: estabas
jugando con tus amigas
(he escuchado gritos
de alegría, miedo, y esperanza)
y he llorado, desesperado,
por esta infancia que se iba
por esa primavera que venía
y que te han robado, inútilmente.
No pondrán una foto tuya
en clase, ni plantarán
un árbol en tu memoria,
no habrá premio literario
con tu nombre, ni volarán
los globos en el patio
con los dibujos que pintabas
en tu pequeña aula de hospital.
Entre el desespero y la huída
había un camino: ellos huyeron.
Es la cobardía del miedo,
la ignorancia del saber más preciado
que navega por todos los libros
del mundo, y tú conocías: amor.
Amor sin férula, amor puro,
amor y sólo amor, hasta la médula.
Profesora de la inocencia,
ésta fue tu última lección
y la más íntima:
amor, entrega, y más amor,
que esta mañana de invierno
resuenan 
por las aulas y por el patio 
de tu escuela,
como un canto luminoso
de bondad y sabiduría.
                             Esplugues de Llobregat, 17 de diciembre de 2010

dimecres, 29 de desembre del 2010

Creencias sobre la vida


(extracto del libro ‘Sobre el Duelo y el Dolor’)

El duelo también supone la desaparición de muchas creencias conscientes e inconscientes de cómo se supone que tiene que ser la vida.
Muchos de nosotros compartimos unas determinadas creencias comunes, como que después de nacer tendremos una buena infancia (o, si es difícil, la superaremos y nos haremos más fuertes). Luego, conoceremos a ese alguien especial, nos casaremos y desarrollaremos una carrera profesional. Sabemos que quizás no encontraremos el mejor trabajo del mundo, y nuestro matrimonio no será perfecto, pero amaremos a nuestros hijos y, haciendo balance, esperamos sentirnos satisfechos, Por último, cuando seamos ancianos, invitaremos a la familia a mirar los viejos álbumes de fotos, les diremos a todos cuánto les queremos y, entonces, esa misma noche, moriremos plácidamente mientras dormimos.
Estas son nuestras creencias, nuestras esperanzas, nuestras ilusiones, la forma en la que debería transcurrir la vida. Pero, ¿qué sucede cuando aparece un cáncer a los cuarenta años? ¿Qué sucede cuando un ser querido fallece en un accidente de tráfico?¿O cuando muere un niño? Así no es como se suponía que iban a ir las cosas. Se suponía que la vida no iba a ser perfecta, pero sí larga. Se suponía que no íbamos a sufrir enfermedades graves, terremotos, accidentes y que los aviones no se estrellan contra los edificios. Pero cuando suceden todas estas cosas, no sólo debemos llorar la pérdida en sí, sino también la pérdida de la creencia de que no debería haber pasado.
Cuando nos golpea una pérdida, no sólo nos dolemos por esa pérdida en particular, sino también por la pérdida de todas las creencias e ideas que poseemos de cómo debería ser la vida. 
Hay que llorar estas pérdidas por separado. En ocasiones, tenemos que enfrentarnos a ellas primero. No podemos llorar la pérdida si no hemos aclarado las frases del estilo “No tenía que haber pasado”. Todos nosotros hemos visto esta sorpresa y aturdimiento en la mirada de alguien. Objetivamente, sabemos que pasan cosas malas, pero a otras personas, no a nosotros. Y, sin duda, de ninguna manera en el mundo que vivimos. 
En el proceso del duelo, también necesitamos tiempo para lamentar la vida que se suponía que teníamos que llevar. Necesitamos honrar la pérdida recordándonos a nosotros mismos que “no le ha pasado a otra persona, me ha pasado a mí”. Tómate un tiempo para vivir con la pregunta: “¿Por qué yo?”. Para algunos, la respuesta es: “¿Y por qué no?¿Por qué iba a librarme yo de las pérdidas de la vida?”
Tu sistema de creencias necesita curarse y recomponerse, igual que el alma. Debes comenzar a reconstruir un nuevo sistema de creencias desde los cimientos, uno con espacio para las realidades de la vida pero que siga proporcionándote seguridad y esperanza para una vida diferente: un sistema de creencias que, en última instancia, posea una belleza propia para descubrir mediante la vida y la pérdida.
Piensa en un bosque muerto, en el que aflore una plantita entre toda la devastación. En nuestro proceso de duelo, nos movemos hacia la vida desde la muerte, sin negar la devastación que se ha producido.
Sobre el Duelo y el Dolor
Elisabeth Kübler-Ross
David Kessler
Ediciones Luciérnaga
3ª Edición Marzo 2010

dissabte, 18 de desembre del 2010

Carta de la teva padrina, Alícia


El dilluns la teva padrina, Alícia, va anar amb l'Haide i el Guillem a portar una bola de Nadal per decorar l'arbre de Sant Joan de Déu. M’ha donat aquesta carta per a tu, Alèxia:

"Ens van fer la proposta des de l'escola de l'Haide, la idea era fer uns penjolls per l'arbre de Nadal de Sant Joan de Déu, perquè els nens que estan ingressats a l'Hospital durant aquests dies tant assenyalats, poguessin tenir el caliu i la il·lusió del Nadal des de la seva habitació, no totes donen al pati central on hi ha l'Arbre, però ens van dir la majoria.. de seguida vaig pensar en tu, Alèxia, tu no hi vas passar cap Nadal, però la meva germana em va dir quan estaves ingressada que qualsevol cosa que vingués de fora t’agradava. Nosaltres no la vam fer la bola, aquest any no, però en vam comprar una de grossa com una pilota de football, era de la Minie i el Mikey, molt bonica, perquè es veiés des de lluny. Va ser molt emocionant, tota l'estona vam estar pensant en tu, Alèxia, quan veia les finestretes de lluny i els nens que treien el cap per contemplar l'Arbre, la xocolatada, els grups de nens que cantaven, els voluntaris que repartien xocolatines, la grua penjant el centenars de boles de Nadal que hi havia...tot em feia pensar en tu, com si tots els nens que hi havia a les habitacions fossin tu o una petita part de tu. Quan es va fer fosc varem fer un compte enrere i l'arbre es va il·luminar, molt bonic, semblava una espurna d'esperança per tots aquells nens, per mi, ja no n'hi ha d'esperança. Però vindrem cada any a la casa dels cent ulls, per compartir amb tots els nens aquest moment i sobretot està a prop teu per uns minuts."

La teva padrineta, Alícia

dilluns, 6 de desembre del 2010

...una rosa de jardí

Fa pocs dies ens van venir a veure els nostres amics, el Patrick i la Laura, ens van portar una rosa del seu jardí, i ens van deixar aquesta preciosa carta per a tu:

Estimada Alèxia:

Una rosa de jardí...des de ja fa uns mesos tenim un petit jardí, i en aquest petit jardí hi tenim un roser preciós, immens, que l'omple tot ell. I, des de que hi som, quan el veiem pensem en tu. Ell ens omple el petit jardí igual que tu ens omples cada dia, sempre té roses, de vegades només una, però n'hem arribat a comptar més de vint. Ja pot fer fred o calor que ell sempre ens obsequia amb les seves roses de jardí, i precisament per això pensem tant en tu. Sempre tenies un somriure fos quina fos la teva situació...d'on treies tanta força, Alèxia? Segurament et sabies i et saps estimada, estimada per la mama i el papa, per la Mar i pel Pau, i és tant el que reps que tens forces per a oferir roses cada dia. Ara ens ha donat una rosa de tardor per a il·luminar les curtes tardes de novembre. Altres vegades son branques noves i espigades que apunten al cel, roses d'estiu que, solitàries i valentes, desafien el sol tòrrid o també l'indescriptible esclat de la primavera. Aquest roser és viu com ho ets tu, Alèxia.

Ara a nosaltres només ens queden les roses, ens agradaria tenir-te tota, però només ens queden les roses i no saps pas el que sentim cada dia amb les teves roses! Ens ajuden a lluitar, a somriure i a estimar. Per això, avui per a tu et portem...una rosa de jardí.

T'estimem

Patrick, Laura, Anna, Blanca i Isra

dilluns, 22 de novembre del 2010

Niña del desierto: la pel·lícula.

Un preciós regal de la teva mare, que t'estima i et porta sempre, dia i nit, dins el seu cor.



Idea, disseny, selecció i muntatge de la pel•lícula: Carme Martorell
Gravat a Barcelona (octubre-novembre de 2010)
Música: Niña del Desierto
Lletra i Música: Núria Rossy
Amb la col•laboració de les amigues i amics de l’escola
Gravat als estudis Nómada 57 (Abril 2010)

Poema del aigua

Agua. Agua que interrumpe el sonido de los pájaros al cantar.
Agua que fluye, pero que a veces también se cuaja.
Agua que para unos es oro, y para otros no es nada.
Agua que se desliza por el río, cantando villancicos.
Agua que llora a llantos de felicidad.
Agua que tiene miedo, de caer en un orificio vacío, a la nada.
Agua verde, contaminada, sucia, mala, que ya no podrá volver a sanar.
Agua que sale a borbotones, alegre de poder ser ella, poder ser agua.
Agua, …y nada más.

(Alèxia, 2008)

diumenge, 21 de novembre del 2010

Dos anys, i un dia.

El viernes 14 de Noviembre te bajaron de la cámara hasta la UCI. La situación era realmente complicada.


Pero tú seguiste luchando, Alèxia, aunque quizás algo de tu fuerza interior comenzaba a flaquear: jo no vull ser aquesta persona, dijiste en algún momento tras el ingreso, como si intuyeras que tu cuerpo no conseguía seguir a tu tremenda voluntad de vivir, y te dabas cuenta que la enfermedad estaba pudiendo contigo.


Los primeros días en la UCI pasaron rápido, pero sufríamos tanto al verte sufrir a ti, aguantar tantos análisis, tantas pruebas, que no puedo siquiera imaginar el infierno que estabas pasando, hijita. Sin embargo, seguías conectada a la vida, seguías luchando, escribiéndonos notitas en servilletas de papel: cada quan vindreu? qué expliqueu? soc jo la única nena?...


Al cuarto día del ingreso te encontraste un poco mejor, tanto que hasta tuviste ganas de arreglarte las uñitas tú sola aquel día. Después, en un momento dado de la tarde, quisiste abrazar a la mama, diciéndole ets molt maca, mama, después dijiste i ara el papa y me abrazaste a mi después, y comenzaste a jugar con mi mascarilla, estirándola, para hacerme sonreir, y sonreíste tú también en ese instante. Pareció en aquel momento que todo volvía a estar en su sitio, que estábamos jugando tú y yo, como siempre, lejos del peligro y del sufrimiento. Tengo un recuerdo increíble de aquel día, de aquellos breves segundos, que ahora conservo y llevo siempre conmigo, como un pequeño tesoro.


Después, las cosas empeoraron. Tu equipo médico siguió trabajando a tope, supliendo con máquinas o con medicación lo que tu cuerpo iba cediendo. Nos agarrábamos a cualquier esperanza, pero la situación comenzaba a ser desesperada. Poco a poco, ibas dejando de ser tú. Fueron dos días durísimos, Alèxia, durante los cuales tu madre no se separó nunca de ti, estuvo siempre a tu lado, te cogía la mano, te hablaba, te susurraba palabras de esperanza. Había momentos que yo no me aguantaba de pie, pero tu madre siempre seguió a tu lado, constante.


La noche del quinto al sexto día fue decisiva. Tu doctora de la UCI nos dijo que la situación tenía que dar un vuelco de madrugada, tu médula tenía que despertar, comenzar a defender el cuerpo generando glóbulos blancos, que tenías que ayudarla a ella, porque los medicamentos y las máquinas no lo podían todo. Ella esperaba el despertar de las células madre, para iniciar la muy difícil, pero no imposible, tarea de rescate. Doy fe de la extraordinaria actuación de tu doctora y tu enfermero aquella noche en la UCI, la actividad de establización fue continua, no pararon en toda la noche de luchar por ti.


La mañana del jueves 20 tu equipo médico intentó una arriesgada maniobra de rescate con un potente medicamento, a la que dimos consentimiento, pero que finalmente no resultó.


Cuando la tarde acababa, ya no eras tú.


Perdónanos.


Quiero que sepas que en todo momento estuvimos contigo, que no te dejamos nunca sola, que un hilo muy delgado nos mantuvo siempre unidos a ti, a la persona que tan extraordinaria que fuiste.


Estás en nuestro corazón, Alèxia, guapa.


Ahora sólo quisiera recordar aquella mañana limpia de enero, cuando viniste a llenar nuestras vidas:


Era un matí assolellat, els carrers eren freds, i per la gent aquell era un dia qualsevol, un dia de cada dia, però per mi era diferent, ja podia sentir, tocar, cridar...


Al desert
Al desert (dibuix de l'Alèxia, 2008)




dilluns, 8 de novembre del 2010

CONSIDERA MI DUELO

 
Avui em ve de gust transcriure unes paraules que vam llegir fa poc al grup de suport de AFANOC, al que vaig des de fa ja algunes sessions. Les paraules estan extretes del llibre ‘El Desafío de Renacer’, de Mauricio Meza Acosta, i les trobo molt encertades. Son unes paraules que parlen de com ens trobem els pares i mares orfes de fill o filla, son paraules que poden ajudar a que els altres, la família, els amics, els companys de feina, els veïns, ens entenguin una mica més en aquest procés difícil, colpidor, moltes vegades insuportable, que és el de continuar vivint sense els nostres fills estimats. Moltes vegades, els pares i mares que hem perdut un fill o una filla ens trobem que, afegit al dolor i desesperació per la pèrdua, hem de fer també front al dolor de la incomprensió, al defugir dels altres a parlar dels nostres fills estimats que han marxat per sempre, al silenci d’aquells que, per protegir-se, intenten passar pàgina massa aviat, sense pensar que, per ells mateixos, el dolor enquistat tampoc és bo. Parlar dels nostres fills o filles no ha de ser sempre trist, ens agrada parlar d’ells, recordar-los, i que els altres pensin en ells. Es una forma de rescatar-los de la seva soledat i retornar-los a poc a poc amb nosaltres, al centre dels nostres cors.

Sí, ja ho sé, ara em costa somriure, em costa pensar que algun dia podré tornar a viure sense aquest neguit d’ara però, si us plau, ajuda’m si pots, escolta’m, acompanya’m. Considera el meu dol.



CONSIDERA MI DUELO


No te pido que me des un trato especial. No estoy

enfermo, no tienes que alejarte de mí, solo te pido

que consideres algunos aspectos, pues me ha sucedido

lo peor que me pudo haber sucedido.


Te pido que no tengas temor de pronunciar el nombre de mi

hija, ya que ella vivió, vive aún en mí y fue y es muy importante.

Considera lo feliz que me siento de saber que tú también la

recuerdas y hablas de ella. Me gusta saber que tú también la

tienes presente en sus cumpleaños y aniversarios.


Considera que pasaré tal vez en un mismo día por diferentes

emociones. Puedo vibrar de alegría al recordar a mi hija y puedo

llorar después por su ausencia. Tal vez un día estaré feliz y otro

día será desastroso para mí. Te pido que me des espacio para

ser libre con mis emociones, aún estoy trabajando en ellas. No

me obligues a estar contento si me ves retraído, porque estoy

pensando en mi hija.


Considera que lo que me ha pasado no tiene nombre. No lo

compares a otra situación que te haya sucedido a ti. Perder una

hija no es igual a ninguna otra muerte o evento. Por favor, no

hagas comparaciones.


Considera que a pesar de que estoy trabajando en trascender

mi duelo y elaborar mis emociones, no sé cuánto tiempo pueda

durar ésto en mí. Aunque los profesionales digan que el duelo

dura de uno a tres años, a veces pienso que pasarán muchos

años para poder superar este trauma. Dame tiempo, no sé

cuánto...


Considera que mi cuerpo también me pasa la factura por este

golpe emocional. Puedo ganar o perder peso, dormir mucho

o no poder dormir. Tener raras dolencias y ser propenso a estar

enfermo.


Considera que hay momentos en que no me puedes hablar de

problemas económicos. Yo los conozco. Solo te pido que

consideres el momento oportuno.


Por último, considera que tengo nuevos “anteojos”

para ver la vida.


No soy el mismo. Jamás lo seré.


Soy diferente, no soy como antes, tal vez soy mejor...


Trata de conocerme.


(Extret del libre ‘El Desafío de Renacer’, de Mauricio Meza Acosta; m'he pres la llibertat de canviar la paraula fill –el cas del autor- per filla –el nostre cas-, així el text m'es encara més proper)

dilluns, 11 d’octubre del 2010

ASOMADA AL MAR (Laura Benítez)


Laura pintó esta imagen de ti, aunque ella no lo supiera.

Estás soñando con tu estrellita de mar, Esmeralda, dormida en el mar sereno de Cala Pudent. Tienes diez años, la isla te esperaba. Tu cabellera danza en un ballet de mar que tu cuerpo imaginaba, el sol te arrulla en un espiral de alas invencibles, que nacen del sol o regresan a él después de viajar en tus abrazos, en un mar sereno de nácares y azucenas. Sí, tu cuerpo liviano sobre la roca, que el agua esculpe o besa, en la añoranza ciega de ser y crecer, porque el tiempo ha perdido el rumbo, salpicado por esa dulzura simétrica en que las olas te persiguen. Sí, tu cuerpo que asciende, proa de calizas grises y rojizos limos, donde cabalgas valiente, exuberante, gozosa de ser y sólo ser, en esta mañana bella, e irrepetible. Unes cielo y mar con tu brazo firme, y en tu mano plena abierta buscas aquel sueño que depositaste en el mar un día, y que ni el embate de las olas ni el ocre de los inviernos no podrán borrar nunca. Porque soñaste ser sirena un día de este mar enamorado, porque floreces hermosa en estos claros bancales, anidada firme en los arenales prístinos, navegante feliz, inocente y pura, que en la mañana suave del verano reverbera.

dissabte, 31 de juliol del 2010

Niña del desierto, de Núria Rossy

És una cançó d'amor per a tu, de tots els qui t'estimavem, per a tots als que vas estimar i vas fer feliços amb la teva vida. Perquè et portarem sempre molt endins, Alèxia.
Com diu la cançó:
Que bien se estaba contigo, ahora que ya te has ido, cantaremos tu canción...

Niña del desierto

Lletra i Música: Núria Rossy. Novembre 2009.
Per l’Alèxia Schönenberger Martorell,
alumna meva que va morir de Leucèmia als 13 anys

Niña,
¿Dónde estarán tus deseos?
¿Dónde quedaron tus sueños?
¿Dónde se fue tu canción?

Niña,
Cruzando sola un desierto
Donde el futuro es incierto
Y un déspota el sol.

Niña,
No conocimos tus llantos,
No había miedo en tus manos…
…¡Luchaste tanto por vivir!...

Niña…
…que hoy el recuerdo es tan claro!:
tus risas y tus abrazos,
parece que aún estén aquí!

***

En la arena quema el sufrimiento;
Surca el viento el eco de tu voz
En tus pies heridos, tus secretos…
…imborrable huella de tu amor…
Agua que se esfuma, que se filtra,
¡demasiado pronto para ti!,
Agua que era ayer tu melodía,
¡Y qué bien la cantaste!¡Y qué feliz!

***

Niña,
Conservaré tus poemas,
Te guardaré tus muñecas,
Y cantaré tu canción.

Niña,
¡Qué bien se estaba contigo!
Aprenderé a vivir sin tu abrigo
Y sin tu calor.

¡Qué bien se estaba contigo!
Y ahora que ya te has ido
yo cantaré tu canción.

¡Qué bien se estaba contigo!
Y aunque parezca un sinsentido
Yo cantaré tu canción…

¡Qué bien se estaba contigo!
Y ahora que ya te has ido
cantaremos tu canción.
(cantat per amigues i amics de l’Alèxia)
¡Qué bien se estaba contigo!
Y aunque parezca un sinsentido
cantaremos tu canción…

¡Qué bien se estaba contigo!
Y aunque parezca un sinsentido
Yo cantaré tu canción…

Núria Rossy, Novembre 2009