dilluns, 22 de juny del 2026

Poesía, siempre

Después de visitar la Fundación de Rafael Alberti en Puerto de Santa María y recorrer la exposición de los 100 años de la Revista Litoral en Málaga (y la Imprenta Sur, donde se imprimieron los primeros números de la revista en la década de los 20 del siglo pasado), qué mejor que volver a casa con este magnífico libro de poesía de Alfonso Brezmes "El don de la tristeza". Lo descubrí en la librería Proteo Prometeo de Málaga, pero luego me lo he ido encontrando en otras librerías (Cádiz, Línea de la Concepción, Puerto de Santa María, Algeciras...) y ahora entiendo el por qué. Poesía sensible, que rebosa verdad, sabiduría, lucidez, compasión y es un tesoro revelado para estos tiempos de oscuridad que estamos viviendo. Porque escribir poesía es un oficio necesario y urgente, para ambos, escritor y lector, como dice Alfonso en su poema "Los Oficios": Mi oficio es entregarte un sobre en llamas. / El tuyo es abrirlo / antes de que sea ya tarde.


DE VITA BREVIS

Preferir siempre lo pequeño,
que el corazón no se acostumbre
nunca a la abundancia y dejar
por toda herencia
a los demás las cosas grandes.
Que todo pese mucho
y haya muy pronto que soltarlo,
como quien lleva un cazo ardiendo
o desiste un día de la infancia
de llevarse, cubo a cubo, el mar.
Y así, con lo leve y con lo puesto,
ir echando raíces en el aire
hasta reconstituir aquel jardín 
que alguna vez llamamos con nostalgia,
para poder soñarlo, paraíso.

Alfonso Brezmes
El don de la melancolía
Editorial Visor Libros
2026

Dibujo de Rafael Alberti, para la Fundación




dimarts, 31 de març del 2026

Isla

Como una isla.

Así cien mares me rodean

apagándome los caminos.

Dedos de espuma me señalan

desde las altas rocas frías.

Labios de sombra me pronuncian

sembrando el aire de sonidos.

Tiendo mis manos.

Cuánto vacío me limita.

Toco la arena que señala

la raya azul de los abismos.

Qué dócilmente se me nublan

de antiguos sueños las pupilas.

Ahora comprendo cuántas cosas

de entre las manos se me han ido:

pájaros leves que alumbraron

mi corazón en otros días;

la fe que tuve cuando todo

estaba lleno de sentido…


Miro a lo lejos:

solo la sombra en torno gira.


Angelina Gatell

Las contemplaciones (1969)




dissabte, 14 de febrer del 2026

Polvo enamorado


OJOS DE AROA

¿Será mañana?

¿No es ahora la hora

de nuestra muerte?


Coro del alba,

tres veces canta el gallo,

y luego calla.


El coche fúnebre

levanta al paso mirlos,

que se santiguan.


Entre las tumbas

dos séquitos de cruzan.

Somos los ríos.


Llega la hora:

los muertos enterramos

a nuestros muertos.


Sigue el cauce

hermanos, tíos, primos…

Cantos rodados.


Besó mi madre

la urna de su nieta.

Se desató la sal.

Tuve que verlo.


Besó mi hermana

la urna de su hija.

Se nos hizo de noche.

Y ya no pude.


Cal y paleta,

cemento duro, os vi

llorando por un ángel:

la angostura del nicho

todavía se turba

y se avergüenza.


Pero no la lloréis,

porque somos los ríos,

y mi niña a la mar

se abre por dentro.


Soy la hija que parte,

soy la madre que queda,

a falta ya de sí,

viviendo a ciegas.


Soy esa soledad

del pozo más oscuro,

soy el alba del canto.


Contaba ayer

mi hermana las estrellas

del cielo, y hoy le faltan,

señor, sus dos luceros.


Ojos tan generosos,

que viéndose morir,

aún nos amaban.


Enamorado, Aroa,

el polvo vuelve al polvo,

pero esos ojos tuyos

de las últimas tardes,

esas aguas serenas,

esos cielos callados,

eran ya la belleza

de dios, pequeña mía,

y nos miraban.


Vicente Gallego

A pájaros y migas

Ed. Visor Poesía (2019)





divendres, 16 de gener del 2026

Caminar


No deixem de caminar, Alèxia...




...amb molt d'amor, de la teva mare...