diumenge, 6 de setembre del 2015

Després del somni


Ens costa molt acceptar
que la vida era així de simple,
cruelment generosa i curta:
per moltes voltes que li donis
al sentit, tot és terriblement
alegre, senzill i lluminós.
Ara en els meus somnis
t’abraço desesperadament
i sóc feliç, amb el record
latent, però amagat uns segons,
que ja no estàs entre nosaltres.
Tot torna a ser com abans,
la sang torna a omplir els versos
i el dia té la transcendència
caduca del teu amor recuperat,
però tot és breu: ho he entès, 
pot ser tard, era una aposta
en un joc que havíem de jugar
obligatòriament, dòcilment 
entregats a l’atzar de viure, 
sense l’embolcall del sentit
que amaga la veritat dura,
però molt senzilla, de l’aire:
viure és cremar-se
sense por ni recança,
només per la joia de l’instant,
sense el desig de perllongar-nos
més enllà de l’amor inicial
que ens donaren com a penyora.
Sense paraules ni memòria,
quan s’esvaeixi el somni
només quedarà el record,
el fum que feia la flama
del temps fugaç que compartírem:
llavors la nit perdonarà
que vaig oblidar-te un dia,
pel mandat de seguir 
cremant-me en el teu amor, 
pel somni desesperat de viure.

Barcelona, 06.09.2015

dijous, 3 de setembre del 2015

La casa on vivia l'alegria


Pedra a pedra
anem bastint la casa;
és un camí llarg,
de vegades feixuc,
però tenim sempre
la teva llum
al final del camí:
a l’estiu brilles
com el mar
de la teva infantesa,
a l’hivern, els cinc fars
dibuixen una estrella
que ens acompanya
els mesos foscos.

Somni a somni
arribarà el dia
quan la casa estarà
plena de gent,
com tu volies;
llavors bategaràs 
de nou, 
incansablement,
en aquest gran cor
al mig de l’illa:
lluny del dolor i de la por
saltarem junts les onades
d’aquest mar antic,
i no s’acabarà mai el dia.

La casa gran al mig del mar,
la casa on vivia l’alegria.

Menorca, 22 d’agost de 2015


dijous, 6 d’agost del 2015

El árbol de los recuerdos


EL BAMBÚ EN LA VENTANA DE LI TS’E YUN

No lo cortes para hacer una flauta,
no lo cortes para hacer una caña de pescar.
Cuando sus hojas y flores estén marchitas,
aún será hermoso bajo los copos de la nieve.

PO CHU YI
Traducción de Maria Teresa León y Rafael Alberti

© LITORAL, 259, 2015

dissabte, 25 de juliol del 2015

La puerta del cielo


Muchas veces yo experimentaba sentimientos de fragilidad con Alèxia. Pero no es el tiempo, y lo que sucedió después desgraciadamente, que me hace renombrar sentimientos que por entonces eran palpables. No sé si es porque ella vino más tarde, no sé si porque cuando ella llegó yo salía de uno de los periodos más desconocidos y difíciles de mi vida. Pero lo cierto es que muchos poemas que por entonces yo escribía reflejan ese sentimiento de provisionalidad, una sensación de irrealidad, un temor extraño de perder aquella dicha tan poderosa y desconocida. 

Recuerdo especialmente cuando al acabar los primeros años del jardín de infancia, con solo seis años, Alèxia escribió un pequeño álbum llamado Història de la meva vida, que cada vez que lo leía literalmente me deshacía en lágrimas. Lo cierto es que eran unos textos preciosos, escritos para simbolizar el paso del jardín de infancia a la primaria, unas palabras muy sencillas, donde Alèxia expresaba exactamente el paso del tiempo, todo lo que había gozado en esos primeros años, todo lo que le hacía sufrir, con todo lo que soñaba, todo lo que dejaba atrás porque comenzaba un nuevo tiempo para ella. Desconozco la razón, pero ese cuadernillo me sonaba como una despedida, como un adiós a ese caminar valiente donde Alèxia describía sus primeros seis añitos de forma tan limpia y pura, una sucesión de estampas preciosas, intensas e irreversibles, donde había sido tremendamente feliz.

Dicen que cuando temes perder la felicidad es que, de hecho, ya la has perdido, porque ya estás fuera de ella, porque mientras dura, la dicha lo inunda todo, y no hay espacio para el recuerdo ni para el temor de la pérdida. Pero la verdad es que yo tenía miedo, Alèxia me hacía tan feliz, eran tan puros sus sentimientos, tan extrema su inmersión en el corazón del tiempo, que el tiempo desaparecía, literalmente, rendido al canto preciso de sus actos, emborrachado en ese torbellino de las danzas que Alèxia enlazaba desde la mañana hasta la noche, sin esfuerzo y sin desánimo, sonriendo siempre, liviana y completa.

Y es esta pureza e inocencia que marcaron indelebles sus diez años, un tiempo intenso cuando Alèxia hizo su primera comunión, el año de nuestro último viaje juntos a Menorca, a la casa roja de s’Albufera. Fueron unos días inolvidables, podíamos llegar desde la casa a calas sólo reservadas para nosotros, como cala Tusqueta o cala Rotja. Recuerdo aquella tortuga recogida cuando paseábamos en Es Grau, o los juegos de los niños en la orilla del mar en Es Tamarell, con Sa Torreta al fondo, o el agua fresca resbalando por la carita de Alèxia sonriéndome feliz en la Platja d'en Tortuga, o la imagen de nuestros cuerpos inclinados Son Mercé de Baix, imitando los acebuches rendidos a un viento imaginado, una tarde nubosa del mes de agosto. 

Una mañana, paseando por Mercadal, visitamos S’aljub, un gran depósito de agua ordenado construir por el gobernador Richard Kane en 1735. Al aljibe se llega por una rampa blanca, cuasi vertical, coronada por una tanca que parece querer abrirse hacia ninguna parte. Solamente el cielo, y no el agua, parece esperarnos detrás de su transparente celosía.

Yo por entonces le escribí este poemilla a Alèxia:


La puerta del cielo

La puerta del cielo, 
camino del agua.
Escaleras blancas.
Soñados luceros.

Arriba en el puerto
se mecen las barcas.
Unas redes guardan
tesoros secretos.

No subas, que quiero
subirte en volandas
niña, darte alas,
volar en tus versos.

La puerta del cielo
niña, no la abras,
¡que se escapa el agua,
y se van los sueños!

Dormidos luceros
en las conchas blancas
llevarán tu barca
arriba en el viento.



                                                              Mercadal, agosto de 2005

                                                  © 2015 , Albert Schoenenberger

S'Aljub (Mercada,Menorca)

dilluns, 1 de juny del 2015

Como una estrella de mar


Apenas rasgo el papel y surgen los signos de mi mano, la memoria, vuelves de nuevo a mí: te quisiera libre de pensamientos e imágenes, furtiva como la luz esquiva del invierno; rebelde contra el azar que te quiso breve, buscas cualquier atisbo de vida donde alzar de nuevo el vuelo, donde poder sentir la sangre que oxigena estos versos.

Habría que inventar un lenguage nuevo, hija, un acervo de símbolos desmemoriados, para escribirte pura, perenne y bondadosa, un lugar de donde tú supieses no haberte ido nunca y la risa encontrase de nuevo el nido, una cuna donde tu voz resonase en la mañana como el canto perdido de las golondrinas.

Quisiera renacerte sin el recuerdo del llanto, con palabras balbuceantes buscando el sentido final de los abrazos, con símbolos indómitos como lo fue siempre tu luz, mientras brilló perenne amarada en nuestras islas. 

Vuelves, surges, gritas, pero te quisiera otra, una vida sin anclas donde tú, y solo tú, decidieses tu destino, el mundo aquel que tu esperabas llenar con la dicha de tu cuerpo ya maduro, explosión de luz y vida que vendrían a acunarte en un mar sin cadenas, libre de salitre y de viento.

Intento hablar de ti sin hablarte, dar ese rodeo imposible por una vida que no hubo de dejarnos nunca, busco nuevos colores para inventar el blanco, o tu risa, para dibujarte sobre la sombra que la noche tiñó de carbunco, o de silencio.

Ahora te veo feliz bailando la Meditación de Thais, y vuelvo a vivir aquella mañana fría del enero cuando nacistes, cuando tus manos dieron a luz el sol, y apenas nos herían las fibras del tiempo. 

Te imagino en la danza divina de un mundo primigenio y bueno, cierro los ojos, dejo los versos y pido, sólo te pido que me des tu mano de nuevo.

Por el jardín abierto del mar caminaremos juntos, como una estrella de mar recién nacida de tu memoria.




divendres, 10 d’abril del 2015

Dins la nit els meus anys


Dins la nit, els meus anys 
han cridat i em desperten; 
semblen ocells perduts, 
sóc d'ells i no em coneixen: 
són meus i van errants 
perquè no em pugui entendre 
quan cerco en el meu cor 
què m'ha fet gran i feble. 

¿Què hi dius tu, pur infant 
que encara et meravelles 
de sobte, amb brusc delit, 
pels ulls, per on vas créixer, 
i de qui guardo, amb corn 
profund, les orelletes 
tan fines a escoltar 
les tendres veus que vencen? 

¿Què hi respondries tu, 
infant que jo vaig ésser, 
tu que eres simplement, 
tu que no pots comprendre 
que el cor sigui pesant 
i les coses esquerpes, 
i el somni tingui risc, 
i tot amor tristesa? 

Per a ignorar-ho jo 
i que, uns minuts, la teva 
ventura elemental 
revisqui en mi de sempre, 
cal que et cedeixi a tu 
i que ho pagui creient-me 
i sentint-me dir foll, 
foll que no mira enrera. 

¿Qui somriurà dels dos, 
el vell que no preveies 
futur de tu, oh infant, 
o tu, fonda innocència? 
Sols sé que miro el riu 
al llarg de la ribera; 
i sempre sóc el punt 
on l'aigua fa el seu pur 
començament de perdre's.

Carles Riba



diumenge, 15 de març del 2015

Un viaje en bicicleta (o como sobrevivir a la muerte de una hija o un hijo)


Apenas recuerdo el día en que aprendí a ir en bicicleta, sólo me parece recordar que era verano, una tarde rezagada del mes de agosto, una de aquellas tardes sin tiempo de la infancia, cuando aprendíamos a vivir sin la urgencia del deber o el miedo a lo desconocido. 

Lo que sí recuerdo es el instante de felicidad y plenitud que sentí en aquel momento, aquel día cuando de repente, y sin solución de continuidad, vi que podía seguir, que me mantenía en marcha, que esa misma adrenalina me obligaba y me daba al mismo tiempo fuerzas para sentir el aire fresco en la piel y el gozo del equilibrio recién logrado, la libertad de conducir por fin mi bicicleta por las calles polvorientas y tranquilas del pueblo.

Ahora, esos momentos de titubeo sobre la bicicleta, las caídas constantes o los recorridos zigzagueantes hasta poner el pie de nuevo a tierra, e intentar volver a pedalear y engancharse en el camino, me recuerdan los difíciles pasos, las esperanzadas ansias de seguir y no poder muchas veces mantenerse en equilibrio, de los padres que hemos perdido una hija o un hijo, y que intentamos seguir viviendo, a pesar de todo.

Muchos días el trayecto es muy difícil, el viaje es corto, de pronto tras una curva ves a tu hija en un recodo del camino, jugando feliz en un tiempo quieto, y pierdes el equilibrio y caes de bruces, otros días el camino hace tanta pendiente que no puedes continuar, piensas lucharé como ella, intentaré vencer pero abandonas y dices, como el poeta, no puedo más, aquí me quedo, no puedo seguir en el camino.

Otras tardes la senda es llana, coges velocidad y el aire te despierta los sentidos, y plácidamente recuerdas aquellas tardes de verano con ella, cuando corría tan alegre por los campos y todo era posible, estar juntos, sonreír, dar de comer a los cervatillos, esperar que algún avecilla de aquel bosque umbrío se posase en nuestras manos, caminar juntos a la vera del lago, correr en las cañadas sintiendo el agua cerca, todo felicidad y presencia pura…

Otros días el camino sube y baja continuamente, no hay tregua, no hay pensamientos seguros, quisieras tenerla pedaleando contigo a tu vera, su voz, sus olores vuelven y te embriagan, y de pronto la bicicleta se embarranca en la arena de la playa, y has de hacer una fuerza descomunal para poder salir y mantenerte en pie más allá del mar, más allá del espejismo cruel de verla y sentirla como antes y no poder abrazarla, decirle lo mucho que añoras no poder seguir haciendo el camino juntos…

…y hay días tan felices, cuando por unos instantes volvemos a estar juntos sin el recuerdo del tiempo, suele ser en sueños, sabemos que son instantes robados al mundo, pero todo es como antes, imposible pero real a la vez, es muy difícil explicarlo, tenerla contigo de nuevo y disfrutar de esa tremenda plenitud que creías perdida para siempre, antes de despertar parece que la bicicleta no rueda sino que vuela por el camino…

Volver a aprender a ir en bicicleta y olvidarse del pasado en el intento, no recordar que un día pudimos pedalear por vez primera, pero saber que un día sucederá, que seremos capaces de volver a saborear el equilibrio, la libertad recién nacida para nosotros.

Todo sucederá de golpe, como por milagro…ahora sólo espero y busco ese día, cuando aprenda a ir de nuevo en bicicleta, y ella me acompañe a mi vera, sin saberlo.

El día en que ella me dio prestadas sus alas para seguir en el camino.


dissabte, 7 de febrer del 2015

Trobar el lloc des d'on estimar


Dimecres 3 de febrer, fa molt fred. Diuen que demà és la gran nevada. Ahir vam tenir un accident de cotxe. Per sort, no ens vam fer mal, només per unes mil·lèsimes de segon. Aquesta vegada, l’atzar estava de la nostra part. Avui és la presentació de l’últim llibre d’en Joan Margarit: Des d’on tornar a estimar. La llibreria, com no podia ser d’un altra manera, està plena de gent. Tothom està expectant, esperant l’entrada del poeta.

Un nou llibre d’en Joan Margarit és una mala notícia, diu en Jordi Gràcia, provocatiu. És el presentador de l’acte, i autor de l’assaig Burgesos imperfectes, d’aquesta burgesia catalana, culta, heterodoxa, dissident, tant diferent de la burgesia espanyola, diu en Joan Margarit. En Jordi Gràcia, que té aquesta flaire atractiva i incòmoda a la vegada de la Gauche Divine, finalment no acaba d’explicar el perquè de la mala notícia, però s’entén el seu discurs: en Joan Margarit segueix essent necessari, i un nou llibre seu és com una nova prova, és posar-nos de nou al davant de la intempèrie i fer-li front, amb la força de la paraula. 

Només tenim la cultura, diu en Joan Margarit, entesa en el seu àmbit més ample, la poesia, la religió, la paraula, la música. També el poeta li reserva un lloc a la ciència, però és clar que per ell no és el més important, encara que la ciència està en la base de la lluita més bàsica, la de la intempèrie física: la llum, l’escalfor, la casa, el primer alliberament de l’ésser humà contra la caverna, un primer anunci de la individualitat

Però després està el fet de resistir a la intempèrie moral, la més difícil de totes, i un ha d’estar preparat, la lluita no s’improvisa. I així és com actua la poesia, a llarg termini, ens va impregnant, canviant la persona, deixant-la en un estat de recepció més poderós i afinat. I la cultura vol dir també tendresa, lluitar contra el fred moral, primer amb la duresa i amb la veritat, sense defugir ni autoenganyar-nos, per després arribar finalment a l’amor, a la tendresa, a obrir la nostra capacitat d’estimar.

Tot són passos que anem fent al llarg de la vida per trobar el lloc des d’on estimar, diu en Joan Margarit. Aviat acaba l’acte, amb la lectura del poema Barcelona, del seu nou llibre. Jo volia que en Joan Margarit em signés el meu exemplar, ell, que va perdre dues filles, l’Anna i la Joana; jo volia explicar-li que també tinc aquest dolor terrible, necessitava saber què em diria, com havia afrontat ell aquesta bogeria, unes paraules dedicades i necessàries. Però hi ha molta gent, al final desisteixo d'esperar i em quedo amb el regal d’un poema preciós que ens ha llegit aquesta tarda, on trobo el consol que buscava: 

L’època generosa

Nostres com les cançons que fan plorar
són aquells dies.
Van ser la veritat de quan es feia fosc
amb sonriures, banyant les criatures.
El cansament alegre del sopar.
Les cares que mai més
no han tornat com llavors a confiar-se.
La vida s’alimenta dels dies generosos.
De donar i protegir.
Quan s’ha pogut donar, la mort canvia.

Joan Margarit
Des d’on tornar a estimar
(Edicions Proa, 2015)

Moltes gràcies, Joan.

divendres, 16 de gener del 2015

16-01-1995, 9h30


A les 8 h baixàvem a quiròfan. Aquesta vegada l'anestèsia epidural va ser diferent, durant tota l’estona tenia ganes de fer força i més força per què sortissis. Tampoc vaig poder veure’t pel mirall, però sentia com anaven sortint les parts del teu cos. Una vegada fora et van posar sobre meu, només tenia ganes de fer-te petons i petons. Et van posar uns tubs i vas plorar, era un plor més fort que el de la Mar però molt més suau que el del Pau. Quan et van tornar a posar sobre meu, vas obrir un ull per mirar-me, tenies el nas una mica xafat, però eres molt maca, jo no parava de fer-te petons.


dimarts, 30 de desembre del 2014

Res no et serà pres...




                                 Res no et serà pres: vindrà tan sols
                                 l'instant d'obrir
                                 dòcilment la mà
                                 i alliberar
                                 la memòria de l'aigua
                                 perquè es retrobi aigua
                                 d'alta mar.


                                         Maria-Mercè MarçaRaó del Cos

dissabte, 6 de desembre del 2014

SIN RUIDO

La ventana, entreabierta,
y una ligera brisa
que llega hasta tus sienes
como si fuese éste
su último destino.
Qué paz la de sentirte
estar aquí, no estando.

José Corredor-Matheos
Ed. Tusquets, 2013




dijous, 20 de novembre del 2014

Amb tu

Vals

Si amb tu no hi haguessin paraules,
l’amor, no seria tan bell,
les flors, no tindrien colors,
i els boscos, no serien tan verds.

Text de l'Alèxia



divendres, 31 d’octubre del 2014

GOTA DE ÁMBAR


Regreso al tiempo aquel y estás allí.
Horas inciertas del amor, tan frágiles,
que contienen el mundo y son eternas.
Todo de nuevo ocurre:
inextinguible maravilla ardiendo
en su gota de ámbar.
Luego otra vez camino hasta este día,
y no vienes conmigo.

ELOY SÁNCHEZ ROSILLO



diumenge, 28 de setembre del 2014

El otoño de la palabras


Para todos aquellos padres y madres que han perdido una hija o un hijo 

Ha sido un largo camino hasta llegar hasta aquí. Desde que ellos se fueron el mundo parecía imposible: no volver a escucharles, no volver a sentir su aliento, no seguir creciendo juntos, saber que nunca más les daríamos la mano para guiarles en su camino, no poder acompañarles a ese lugar sin retorno del olvido. 

Nuestros hijos.

Pero sucedió, y llegó la rabia, el desconsuelo, el desgarro del engaño y la sinrazón de la muerte de la inocencia. Se les arrebató el sueño, como la tala de un árbol joven, que esperaba la llamada de la savia en su afán de verticalidad y cielo abierto, y que de pronto se extiende exhausto y quieto, sobre una tierra yerma y desolada. Silencio. 

Nuestros hijos. 

Llegó la rabia por aquella injusticia ciega, la desesperación por aquella alegría de vivir, rota para siempre. Después fue la tristeza, el no hacer, el esfuerzo diario por levantarse y seguir navegando en una nave antigua y a la deriva. Y después de la melancolía fue el dolor punzante, que volvía en cada brote de belleza inútil, porque su ausencia nos hacía vivir la vida como una tortura inimaginable. 

Nuestros hijos.

Entonces buscamos las palabras, el construir los recuerdos, salvar la memoria, ellos no morirían hasta que nuestra sed de verles persistiese en su locura. Salvamos sus fotos, guardamos sus dibujos, sus juegos, las agendas del último curso, sus escritos, sus últimas ropas, los últimos libros que leyeron antes de irse. Era una arqueología necesaria y dolorosa, salvando sus huellas vivirían con nosotros un tiempo más -creíamos-, pero pisábamos ciénagas y no senderos, caíamos en un pozo de tiempo inexistente.

Nuestros hijos.

Poco a poco el tiempo iba apagando la certeza de las formas, mientras crecía en nuestra sangre la creencia que retazos de sus almas persistían en nuestras células -nosotros, los antaño incrédulos- y que esos sueños repetidos, donde reaparecían nuestros hijos y nos colmaban de alegría, eran el signo de que no se habían ido nunca, que quizás después de todo algo persistía más allá de la muerte. 

Ahora sólo nos quedan las palabras. En este otoño que comienza, con esta lluvia persistente que despoja los árboles de sus hojas, en este tiempo quieto que nace después del verano exhuberante y luminoso, sólo podemos narrar nuestro silencio con palabras, buscando decir lo que se esconde en el verdor silente que se apaga, en el brillar esquivo de las hojas mojadas. 

Un nido de palabras de amor, palabras -quizás- adivinadas. 

Nuestros hijos.




dimecres, 24 de setembre del 2014

Volar contigo


Ahora estás leyendo, serena, en tu habitación del hospital, centro del mundo.

Y no me imagino un mundo sin ti.

La tierra gira, y nosotros con ella, en este viaje tan increíble que emprendimos un día juntos.

Te doy la mano, y siento batir tu sangre, mi sangre, y siento volar tu deseo, ahora ya también mi vuelo, por la senda clara de tu cuerpo y de tu luz.


dissabte, 13 de setembre del 2014

LA PAPALLONA


Naître avec le printemps, mourir avec les roses,
Sur l’aile du zéphyr nager dans un ciel pur,
Balancé sur le sein des fleurs à peine écloses,
S’enivrer de parfums, de lumière et d’azur,
Secouant, jeune encor, la poudre de ses ailes,
S’envoler comme un souffle aux voûtes éternelles,
Voilà du papillon le destin enchanté!
Il ressemble au désir, qui jamais ne se pose,
Et sans se satisfaire, effleurant toute chose,
Retourne enfin au ciel chercher la volupté!

Alphonse de Lamartine, Nouvelles méditations poétiques

diumenge, 31 d’agost del 2014

La noia que volia viure


La noia que volia viure
ja pot veure els estels de nit
i somiar que navega lliure
pels camins de llum del jardí.

L’aigua del temps ja desfà l’àncora
i obre les ones dels sentits:
les flors i els arbres l’acompanyen
en el seu viatge infinit.

Per amor retorna a la terra
que escriu amb foc el seu desig:
la noia que volia viure
ja no està sola en la nit.


diumenge, 13 de juliol del 2014

EL FAR

Platja d'en tortuga (dibuix d'en Bernat Martorell, © 2009)

Què difícil, filla, tornar a aquesta platja i mirar el far des de la vora del mar, el cos endins de l'aigua, sense recordar-te! 
Cada cop que arribàvem al final del penya-segat, la platja apareixia de cop, sempre nova per nosaltres, tant se val fos al matí, al migdia o al capvespre. L’arenal s’estenia lluminós, com acabat d’estrenar, al davant nostre, i l’aigua ens cridava sempre a un nou bateix de goig irrepetible en llunyania. 
Fora del temps, corríem per la platja buscant la transparència brillant de l'aigua als nostres ulls, aquella olor de sal i tramuntana trencant el vent en corol·les blanques de somnis, érem el mirall del mar jugant feliç en uns cossos fugitius en les escumes. 
Darrere hi era sempre el far, guardià silenciós d’aquells blaus purs, el secret testimoni d’aquella felicitat regalada dels gegants adormits de l’illa, terra de pedres i de vent que nosaltres, els visitants innocents, trepitjàvem amb la promesa d’estimar-nos sempre. 
I ens vam estimar: vam guardar aquests tresors molt endins, més enllà del record de les veus alegres o del batec de les cèl·lules en els llims vermellosos d’aquelles roques. Sí, ens vam estimar, i no vam trencar cap somni, simplement vivíem, sense el parany del temps, el secret desvetllat del foc de l’illa. 
Ara el far segueix fermament ancorat en aquest paisatge erm i salvatge, en aquestes roques nues que els nostres records trepitgen. Avui el miro de nou, abraçat a tu en aquest matí blanc de versos, i penso que no va ser tot en va. 
Que seguim tots cinc jugant en les dunes blanques d’aquesta platja sempre nounada per a nosaltres. 
Que la fragilitat de la bellesa no trenca aquesta llum que el far ens segueix donant, generós i lliure, entre el record de perdre’t i la memòria de trobar-te, fugissera, adormida en els anyils purs de l’aigua d’on vas néixer.

diumenge, 29 de juny del 2014

TU RISA

Quítame el pan, si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.

No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de plata que te nace.

Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mí todas
las puertas de la vida.

Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor, 
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.

Pablo Neruda
Los versos del capitán