diumenge, 25 de març del 2012

Records per l'Aida


Quan vaig veure algunes fotos teves, Aida, vaig pensar de seguida en l'Alèxia, ostres, la mateixa llum, la mateixa alegria de viure brollaven dels vostres ulls! El passat dimarts va ser el teu aniversari, Aida, la gent que t'estima es va aplegar per recordar-te en aquell espai que tant us agradava, un dia en que es barregen records de vida i plenitud, un dia en que és més difícil conviure amb la teva absència, Aida, petita, no podem entendre aquest mal, mai podrem entendre aquesta malaltia cega que ignorava la bellesa que vivia en els vostres cors, en tota la vida que us quedava per viure...
Carta per tu de la teva mare, el dia del teu aniversari:
Hola mi niña, hoy es un día especial, hace 11 años atrás llegaste a este mundo, todos estábamos ansiosos de ver tu carita, y por fin a las 17,15, en una recién estrenada primavera, la vimos, venías con muchas ganas de comerte el mundo...solo sacarte, todavía con el cordón que habíamos compartido 9 meses, sin cortarlo, te pusiste a mamar...qué sensación más bonita, y cuanta hambre traías, parecías un pollito con tu cresta y todo, y encima te preparé un trajecito amarillo, eras como el piolín, ¡que felicidad más grande para todos...!
Luego fuiste creciendo muy rápido, parecía que tenías prisa, hablaste muy pronto, andaste muy pronto, parecía que te faltaba tiempo, ya en la guardería le dijiste a tu seño, con una compresa puesta, que te había venido la regla, luego a los 3 años a la Milsa, tu pediatra, que estabas embarazada, todavía se está riendo, todo muy rápido... y llega hoy, y todo se ha quedado en recuerdos...te fuiste con 10 años, nos preguntamos cada dia por qué, y no podemos hacernos a la idea, tenemos que pensar solamente que era tu misión, que tu tiempo se acababa y tenías que partir, seguramente que ese fue el motivo, y que has dejado a todos los que te han conocido un recuerdo inolvidable...
Siempre te llevaremos en nuestra corazón y en nuestro recuerdo, Aida, porque sólo se muere cuando se olvida a la persona, pero tú en ese aspecto serás inmortal, ¡cuánto, cuánto estás haciendo desde arriba! creo que lo ves, poco a poco nos llevas por el camino de la felicidad, en la medida que pueda ser sin ti, hoy cumplirías 11 años...pero el año 2011 te fuiste, un año que borraremos de nuestra mente poco a poco, y así te recordaremos, siempre con 10 añitos, tendrás la juventud eterna, te quiero mi ángel, siempre estás en mi corazón, besitos, muchos besitos al cielo.
Cubelles, 20 de marzo de 2012



dissabte, 10 de març del 2012

Somiant-te de nit i de dia

Anem en un tren la teva mare i jo, aprop de la costa, quan de sobte et veiem aprop del mar, caminant sola, i li dic a la mare: 'mira allà, Carme, a la platja, veus a l'Alèxia, pobreta, sembla perduda, ostres, està sola, passejant per la sorra'  em sento trasbalsat, però el tren continua, no para, no puc baixar, i penso 'on dormirà quan es faci fosc, pobreta, passarà fred'  tinc molta pena, una pena infinita, i sento que he de buscar-te, saltar del tren, trobar-te...
...de sobte soc a terra, caminant, és un passeig arran de mar, a Caldetes o Arenys de Mar, no importa, estic molt emocionat, i penso 'l'he de trobar, la trobaré, llavors l'abraçaré com mai no l'he fet a la meva vida, m'és igual el que pensi la gent'  el cor em va a cent mil per hora, és al matí, però el matís de la llum és estrany, el món i el meu cap son a punt d’explotar, et sento tan aprop, Alèxia, el teu cos tan aprop de mi, tornar a veure't, estar de nou amb tu...
...el cor em batega a cent mil per hora, ara son les cinc del matí, és un altre temps, d'aquí una hora i escatx m'haig d'aixecar, anar a la feina, i tu no hi ets, però si tu hi eres molt aprop meu fa un no res, estava a punt de trobar-te, filleta meva...però com es pot viure així, déu meu, com viure tant temps sense tu, Alèxia!

dimecres, 8 de febrer del 2012

Ven, niña, ven

A los pocos días de declarársele la enfermedad, escribí a Alèxia un poemilla para animarla: Ven, niña, ven. Los primeros tratamientos fueron brutales, me daba miedo que ella se abandonase a la enfermedad, y le invitaba en el poema a seguir caminando, a no desfallecer en el camino. La vida tenía que darnos mucho todavía, quedaba mucho por descubrir, y aquel tren imaginario nos llevaría por esos parajes vírgenes, era, en definitiva, una invitación al viaje. 
A ella le hacía mucha gracia el texto, en especial la parte del tiovivo de colores, de caballos vencedores. A mi ahora me recuerda mucho la tarde aquella, casi un año más tarde, en que Alèxia quiso ir al Tibidabo, después de haber conocido, con entereza, el mazazo de su recaída. Le pidió permiso a su doctora, a Susana, le rogó una tarde libre, la última, antes de ingresar de nuevo para seguir luchando contra la maldita enfermedad. Era finales de junio, habían acabado las clases, era muy poco antes de Sant Joan. Y aquella tarde Alèxia se lo pasó tan bien en la montaña mágica, vivió tan a fondo aquel tiempo regalado...
Durante el transcurso de su enfermedad, conforme iban pasando los meses, fuimos viendo que, en lugar de nosotros animarle a ella, era Alèxia que, cada vez más, con su fuerza, sus ganas de vivir, su madurez, su sabiduría al fin y al cabo, nos invitaba a no desfallecer, a jugar, a vivir el tiempo que tocaba a cada instante, a aceptar y con ello, poder luchar con fuerza en aquel duro desafío. Fue el tiempo profundo de la vida, de ese tren imaginario al que yo le invitaba subir desde el poema, y desde el que ahora ella nos susurra seguir, nos pide, fervientemente, que no abandonemos. Un tren sin cables ni vías, el tren de un amor que no se agota. 
De nuevo para ti, Alèxia, aquella pequeña canción: 
Ven niña, ven
Ven, niña, ven,
que subiremos al tren
y un mundo maravilloso
alentará nuestros ojos
Pasa, raudo, el paisaje,
el sol, el río y los sauces,
pasan los días y los años,
cada momento es sagrado
Ven, niña, ven,
que subiremos al tren
y surcaremos los mares
de alabastros y corales
Rozaremos los cielos
las estrellas del firmamento,
las montañas y los valles,
el calor de las ciudades
Ven, niña, ven,
que subiremos al tren,
un tren que camina
entre mares y orillas
Da vueltas y nunca vuelve,
sube, baja y no duerme,
tiovivo de colores,
de caballos vencedores
Ven, niña, ven,
que subiremos al tren...
Tus ojos, todo bondad, 
me miran:
¿un tren sin cables 
ni vías?
Ea, niña, venga,
¡que es el tren de la vida!
Sant Joan de Déu, Julio de 2007

dilluns, 16 de gener del 2012

FELICITATS!

Gràcies per tot el que vam compartir, Alèxia. Et recordem avui encara més, la teva alegria, els teus colors, la teva actitud decidida per viure i compartir. Tots cinc érem, i serem sempre una família.

Tal i com eres, aquí tens aquest dibuix de tu que ha fet la teva mare, com ho feies tu: primer en blanc i negre, amb molts detallets, i després els colors, com a tu t’agradava:


Juntes, abraçades, ella i tu escoltàveu aquesta cançó, moments feliços que perduren molt endins: 


♫  No tinguis por, que ella et sosté sempre, segura i càlida, figures que ballen gràcils en la memòria... ♫

Moltes felicitats!

dimarts, 10 de gener del 2012

Adolescència

Avui penso tremendament en tu, Alèxia, en una connexió molt íntima i càlida, i em ve a la memòria, de forma immediata, un poema de Vicente Aleixandre que em va quedar gravat a la meva joventut (un dels meus poemes favorits) i una foto teva amb una amiga, una nit de festa en els campaments de l'estiu de 2006 amb la UEC de Gràcia, quan tenies 11 anys, i on ja s'endevina com eres, com anaves a ser en els propers anys, una noia bonica i molt bona persona, una noia alegre, segura i contenta de viure el seu temps, la seva vida.
Així em vens avui, directa, sencilla, feliç, i no vull deixar-te marxar, malgrat que et sé lluny, molt lluny, i et sento aprop, molt aprop alhora, i no sé com resoldre aquest estrany misteri del viure. 
Molts petons del teu pare que t’estima i t’estimarà sempre.



Adolescencia
Vinieras y te fueras dulcemente,
de otro camino
a otro camino. Verte,
y ya otra vez no verte.
Pasar por un puente a otro puente.
—El pie breve,
la luz vencida alegre—.
Muchacho que sería yo mirando
aguas abajo la corriente,
y en el espejo tu pasaje
fluir, desvanecerse.
Vicente Aleixandre, Ámbito (1928)

dilluns, 26 de desembre del 2011

Navidad


Hola Alexina,
otra navidad sin ti, mi niña, a pesar de quererme proteger, aislar, pasar de puntillas, no puedo no volver a aquellos días, cuando eras tan feliz.
Recuerdo aquella foto tuya de la última navidad, cuando estás mirando y sonriendo a la cámara, con el regalo de magia abierto, todo era posible, todo, la vida volvía a brotar por tu cuerpo, la navidad entera fluía en tus ojos, en la bondad que irradiaban todos tus actos.
Te gustaban los trucos de magia, era como retar la imaginación, viajar en el sueño, y tú eras la aviadora feliz que conducía aquella nave. Aquella navidad, más que un respiro, fue un renacer, el sentido primero y último de estos días sagrados, más allá de los ecos de la infancia o de las luces que otorgan un resguardo a la inocencia.
Esta navidad es la que quiero recordar ahora, la belleza de unos días donde el tiempo no desaparece sino al contrario, surge directo de nuestras entrañas al corazón de los otros, sin las frases hechas o los sentimientos vacíos, escondidos tras unas palabras que no dicen nada.
A esta navidad vuelvo, a los días felices que nadie podrá arrebatarnos.
A la inocencia de aquella sonrisa tuya que confió en nosotros siempre, que creyó en la vida, y la vivió entregada de corazón, sin trampas ni reservas.
En esta navidad pervives, y así quiero recordarte siempre, mi vida, con esa magia tuya que trasmutaba el dolor en alegría, y la tristeza en colores y sentimientos vívidos.
Muchos besos para mi maga,


dissabte, 3 de desembre del 2011

Patrick


                                           La Camapanella (Lizt)


Los buenos recuerdos (2002)


                                          The Great Gig In The Sky


Patrick,

el pasado miércoles, hace diez días, la película acababa en la nieve, adentrándose secuestradores y secuestrados en una niebla blanca, fría, sin retorno. Des Dieux et des Hommes. Viste la película con las piernas medio dobladas, todavía tenías cierto tono muscular. Movías la cabeza, arriba y abajo, haciendo círculos, respirabas muy justito, carraspeabas continuamente, pero tu mirada no se separaba de la pantalla. ¿Qué estabas pensando? Antes de irnos Jordi y yo, me diste las gracias por haber traíado la película y haber pasado juntos ese ratito. Es quizás la última película que vistes, no lo sé. El dilema de aquellos monjes era marchar, por el acoso del enemigo y el peligro de muerte inminente, o quedarse y ser fieles a su destino, aunque el final estaba anunciado. Des Dieux et des Hommes. No puedo imaginarme el infierno que has pasado durante estos tres años, Patrick, viendo como poco a poco el enemigo entraba en tu cuerpo e iba adueñándose de él, lenta pero inexorablemente. Ahora yo veo todo este teatro de una forma muy simple, terriblemente simple, descarnada, brutal, orgánica. Después de perder a mi hija Alèxia, tu ahijada, te pierdo a ti, mi mejor amigo. Otro infierno.

Estamos indefensos, Patrick, el milagro de habernos conocido tiene un precio: la ausencia, y todos estos años que hemos compartido solo valen el momento, el presente concreto, aquel instante preciso que compartíamos el milagro de estar vivos, nada más. Como con la juventud, o la infancia, sólo te das cuenta de lo que es realmente importante, de lo básico, cuando lo pierdes, aunque lo que se pierda no tenga sustancia alguna, no perdure. Sólo existe el sentido de compartir el tiempo juntos, querernos, conectar nuestras soledades en un instante infinito, e irrepetible. Des Dieux et des Hommes. Patrick: dejamos lo dioses hace mucho tiempo aparcados en la tiranía del tiempo, sabíamos que sólo existe lo que se comparte right now.

Te voy a confesar algo: intuí la gravedad de tu enfermedad una noche del mes de noviembre de hace tres años, en 2008, cuando cuidando a Alèxia en la cámara de aislamiento, después del transplante y cuando esperábamos la recuperación de su médula, mi hija se me resbaló de los brazos porque le fallaban las piernas. Fue una noche terrible, porque yo sabía de la gravedad de la situación, y las enfermeras quitaban hierro al asunto, decían que eran efectos secundarios de la medicación, etc. Se me volvío a caer de los brazos, grité a las enfermeras desesperado, una y otra vez, fue la única manera para que las enfermeras se decidieran a llamar a los médicos de guardia, y me hicieran caso. Era fin de semana. Después de muchas pruebas, descartaron un posible derrame (peor diagnóstico) pero indicaron alteración neurológica, que después acabaría siendo la punta del iceberg de un inicio de infección.

Aquella noche yo dormí en casa, y Laura me llamó: después de preguntar por Alèxia, me dijo que estaba preocupada, porque te habías caído alguna vez, en casa o estando fuera de viaje, sin al parecer motivo alguno, de vez en cuando te fallaban las piernas. Recuerdo que le dije a Laura: cuando vuelva, por favor, tendrías que ir con él al neurólogo, por favor, id al neurólogo tan pronto Patrick vuelva de viaje. No recuerdo si le conté lo que me había pasado aquella tarde con Alèxia, pero yo tuve mucho miedo. Después todo se precipitó: la muerte de Alèxia, tu diagnóstico un mes y medio más tarde.

Ahora estaís juntos, Alèxia y tú os alejáis, irremisiblemente, en un viaje a tierras desconocidas.

No rehuiremos nuestro destino: nos quedaremos para construir, poco a poco, vuestro recuerdo.

Gracias por todos estos años compartidos.

Por favor, cuídala.



diumenge, 20 de novembre del 2011

Cavalcant en els teus dibuixos

Alèxia, maca, 
alguna vegada havíem comentat juntes que m'agradaria un dia animar els teus dibuixos. Aquesta petita pel·lícula es un regal que he fet per tu, el regal que em demanaves avui en el somni.
T'estima molt,
la teva mama.

dijous, 17 de novembre del 2011

In memoriam

Villarodrigo de las Regueras
Cualquier lugar puede ser el centro del mundo.

Era una tarde soleada. Nuestros amigos de León, Nuria y Avelino, querían recordar a Alèxia. Ellos, y sus hijos, Marta y Carlos. También su familia nos acompañaban. Nos invitaron a compartir una ceremonia de recuerdo de Alèxia, en la parroquia de Villarodrigo de las Regueras. No hacía frío. Entramos en el templo, creo recordar que entonces comencé a temblar. No era frío, no era miedo, era emoción, la emoción de unas personas, algunas que conocíamos, otras que no, recordando en aquel momento, llevando hasta aquel instante preciso su calor, su pensamiento, hasta al recuerdo de nuestra hija. Carme y yo nos dimos la mano, para ayudarnos.

¿Desaparecer para siempre? La soledad, el silencio, el olvido. Nuestra hija volvía por unos instantes, eternos, en aquel espacio, llenaba el silencio, rompía la ausencia. A ella le gustaba estar con gente, rodeaba de las personas que la querían, disfrutaba haciendo felices a los demás. Al final de la ceremonia, todos los presentes nos dimos la mano, cerrando un círculo, abrazando y retomando Alèxia de su soledad hasta nuestros corazones. ¿Es posible pensar que existe algo más que el olvido, la soledad, el frío? ¿Por qué olvidar, pasar página? ¿Por qué esconderse del recuerdo? Engancharse a la vida, mirar hacia adelante, no implica olvidar. Recordar la belleza aunque duela, porque un día ese recuerdo será carne en nosotros, hechura de una nueva vida.

No puedo seguir, la tarea es difícil, es casi imposible. 
'¿Renuncias? ¿No puedes más? ¿Has hecho todo lo posible para vencer el desafío?'
Sí. Y no puedo más, no logro levantar esta piedra.
'¿Pero has pedido ayuda?'
No.
'Entonces no has hecho todo lo que estaba en tus manos hacer. Pide ayuda, juntos será más fácil, juntos será posible hacer camino.'

Las palabras resonaban en el templo, en el dolor del momento, en la intimidad de una soledad rota por la esperanza, el calor de una cadena invisible. La soledad vencida por la voluntad de ser y de estar juntos, como a ella le gustaba.

Gracias, Avelino y Nuria, por haber venido hasta nosotros sin pedirlo, por vuestro gesto y vuestra valentía. Gracias por tener a Alèxia en vuestros pensamientos.

dijous, 27 d’octubre del 2011

Someone like you

You'd know how the time flies 
Only yesterday was the time of our lives
We were born and raised in a summer haze
Bound by the surprise of our glory days


Al Tibidabo (2008)

Els teus germans Mar i Pau et porten sempre a les seves vides. 
Hi ets en el seus records, en el dolor de la teva absència, en la tristesa de no poder sentir-te, abraçar-te, escoltar la teva veu, però hi ets també en alegria de tots aquells moments que vau passar junts, quan rèieu, jugàveu, menjàveu plegats, quan teníeu les vostres confidències, els vostres secrets, també quan viatjàvem tots    cinc a l’estiu i descobríem la bellesa del mar en aquelles platges de somni, o quan pujàvem les muntanyes per camins rodejats de flors i de salts d’aigua...hi ets quan els teus germans senten aquest buit tan profund que no té forma i que mossega àcid i molt endins, però també, i sobre tot, quan senten la crida del món i el goig de viure, i tu ets amb ells per escoltar-la, per anar més lluny també en els somnis de les seves vides.
Perquè compartiu una vida que no va acabar en el dia que vas deixar-nos. 

Sicilia (2009)
A l’hospital tu em deies que tenies un destí, una vida que viure, i que la malaltia no podria estroncar-ho. Per mostrar-m’ho posaves una mà recta i endavant per la teva vida i l’altra mà en angle recte, creuant gràficament la primera, per la teva malaltia.
Per això crec que et trairíem si la tristesa envaís definitivament les nostres vides, si visquéssim el nostre temps com un temps acabat, sense present ni futur, si per voler tenir-te viva no fóssim capaços d’entendre que morts de nou, i pot ser definitivament, quan al dolor legítim de la teva absència, sumem el dolor de no poder estimar lo poc o molt que ens queda per viure.
Llavors sí, la malaltia guanyaria, hauria vençut definitivament, i tot hauria estat en va.
Tinc por però, i tristesa, perquè de vegades no sóc capaç d’acompanyar com caldria les aventures dels teus germans. 

Menorca (2010)
La teva germana Mar va acabar els estudis de música brillantment, al 2009. Al curs següent es va anar casi tot un any a Londres, un any lluny de casa, descobrint món, noves experiències, nova gent, un altra manera de viure, vivint el gust dolç però tanmateix punyent de la llibertat i la independència. Ara ja ha acabat la carrera, és Llicenciada en Humanitats, i està treballant i fent un màster de creació literària alhora. Aquest estiu ha fet el seu primer viatge sense nosaltres a Croàcia, amb la seva amiga Mònica, i molt bé que s’ho ha passat! Com saps, segueix rodejada dels seus milers de llibres, i juga molt amb el Plutó. Tu hi ets sempre en els seus pensaments. 

Cabrils (2008)
El teu germà Pau va acabar aquell curs el batxillerat al Villena, i va començar Camins (ei: no confondre amb la cançó...xist...). La carrera és molt difícil, però no sabem com s’ho fa perquè, a banda de sortir molt amb els amics, també ho ha anat aprovant tot (bé: ell diu que exagerem, que no surt tant). Aquest estiu ha anat amb la Maria a Alemanya a participar en un camp de treball, i crec que ha tornat diferent, més madur. Al Pau li grada moltíssim el futbol (ell i jo ens hem fet socis del Barça), i recentment li ha donat per practicar escalada. Segueix passant-se molt temps al facebook, i ha descobert fa poc el bon cine. També hi ets sempre en els seus pensaments.
Saps? De tant en quan juguem junts al Rummikup, com abans, quan jugaves amb nosaltres (bé, un havia de quedar fora, és un joc a quatre). Els teus dibuixos (el de la nena gronxant-se a les muntanyes i el de la mare amb el seu fill marxant del desert) estan aprop de la llum del menjador. Sempre hi ha flors a casa (les compra la teva mare), posades en un raconet del menjador on tenim una foto teva gran, aprop del gerro de terrissa que vas fer amb les teves mans a la festa major d’Argentona, l’últim estiu que vam passar junts.

Austria (2006)
Aquestes cançons que sonen junt amb aquesta carta me les han passat la Mar i el Pau, son també i sobretot per a tu, per somiar junts, com tu em deies a cau d'orella.
Alèxia: t’enyorem moltíssim i et portem sempre amb nosaltres.

Lles de la Cerdanya (2007)

divendres, 23 de setembre del 2011

Do not stand at my grave and weep (Mary Frye)


Do not stand at my grave and weep,
I am not there; I do not sleep.
I am a thousand winds that blow,
I am the diamond glints on snow,
I am the sun on ripened grain,
I am the gentle autumn rain.
When you awaken in the morning’s hush
I am the swift uplifting rush
Of quiet birds in circling flight.
I am the soft starlight at night.
Do not stand at my grave and cry,
I am not there; I did not die.



No et miris la meva tomba amb dol:
aquí no hi sóc, he emprès el vol;
sóc l'alè del vent que se t'endú;
sóc el raig de sol que torna el gra madur;
sóc el fulgor radiant damunt la neu;
sóc la moixa pluja de tardor, tan lleu.
Quan et llevis de matí, a l’albada
em veuràs lluir la gran volta estelada.
Seré el lleuger vol d'ocells en cercle
i l’espurnejant llum d'estels al vespre.
No et miris la meva tomba amb esglai:
no hi dormo aquí, no he mort mai.

dijous, 18 d’agost del 2011

UNO ENTRE CIEN MIL

Nuevamente agosto en las calles adormecidas. 
La vida pasa al ralentí en la ciudad, ahora medio vacía: aparcamientos libres, sopor en el asfalto, cerrojos echados, turistas jóvenes con una dirección en la mano, buscando donde dormir, nuestros mayores en los jardines, viendo como resbala el aire entre las hojas...y el recuerdo de aquellos agostos cuando, en este tiempo fuera del tiempo, Alèxia luchaba con todas sus fuerzas contra la enfermedad, y ponía su barco proa de la vida y de la esperanza. 
Por su ilusión, su valentía, su decisión de vivir en el instante puro, hoy, en este agosto diferente, un agosto nuevo, quiero recordar otras historias de vida, de alegría, de supervivencia, que en este mismo instante están sucediendo, aquí y ahora.
Son historias que subvierten el destino con la fuerza del amor, como una marea interna imparable, historias sordas al desfallecimiento, historias que nos recuerdan que en medio del verano, en las rendijas de un tiempo en apariencia abúlico, la vida se revuelve y rebrota entre las piedras, que hay muchas personas en lucha, y otras muchas personas que están luchando con ellas, viviendo con ellas, amándoles, sin pedir nada a cambio.


Cinco historias de amor:
¡Mucha fuerza, Guzman!
¡Pau, eres un chaval increíble!
Monika. ¡Tantas cosas para compartir!
La historia de Irene.
¡Felicidades, Gabriela!

5 historias entre cien mil, irradiando vida, fuerza, presente.

dissabte, 30 de juliol del 2011

Atardecer en Seefeld





Atardecer en Seefeld


Enramados sueños,
bosque iluminado:
venían los pájaros
a comer de tu mano.

Saltaban ligeros
de rama en rama
y de golpe bajaban,
suaves como luceros.

Callamos.

Por un momento el mundo
fue un lugar sin miedo.

Despúes, ellos volaron
hasta casi rozar el cielo;
esperamos,
más no volvieron.

Entonces tomamos
el camino del lago.

En un atardecer dorado
a comer de tu mano
vinieron los pájaros.


Seefeld
Verano de 2006





dilluns, 13 de juny del 2011

Final de curs


Amigues i amics de l’Alèxia,
ara que acaba una etapa molt important de les vostres vides, on alguns de vosaltres continuareu al Villena estudiant el batxillerat i altres pot ser seguireu fent camí en un altre escola...
ara recordo fa tres anys, quan acabàveu el curs de primer de ESO i us preparàveu feliços per les vacances, l’Alèxia va passar una tarda molt feliç amb vosaltres, a casa de la Mònica, us vau banyar, vau viure i assaborir intensament l’inici de les vacances...
vull pensar que aquests moments de felicitat duren i duren, malgrat el pas del temps, i que vosaltres, com nosaltres, vau tenir la sort de compartir una part de les vostres vides amb l’Alèxia, fent-la feliç així com ella era feliç rient i passant-ho bé amb vosaltres...
heu crescut, estudiat, sortit, rigut, plorat, us heu il·lusionat, heu viscut intensament aquests tres anys de la ESO que tots hauríem desitjat, que tots hauríeu desitjat poder compartir amb la vostra amiga Alèxia...
crec que ella, malgrat tot, ha continuat d’alguna manera fent camí amb vosaltres, l’heu portat durant tot aquest temps a les vostres vides, ha rigut i plorat amb vosaltres, ha estat present en aquests moments tan importants, ara que enceteu una nova etapa...
perquè ella hagués volgut continuar estudiant, gaudint del món com ho heu estat fent vosaltres, com ho fareu a partir d’ara cadascú en el seu camí, no des de la tristesa sinó des del goig de viure...
us desitjo, com segur ella hagués volgut, que continueu vivint profundament, intensament, i que la porteu sempre dins vostre amb alegria, com era ella, la nostra filla, la vostra amiga, l’Alèxia...
una abraçada de tot cor


dijous, 2 de juny del 2011

Un sueño

Querida Alèxia:
Era de noche, y medio en sueños vi una luz en el pasillo, y escuché unas voces. No entendía lo que decían, pero intuí que eras tú, en la entonación del aire, en la música de sus olas dulces. Entonces me levanté y me acerqué hasta el lugar de donde surgían los rumores. Miré hacia arriba, había una luz, y el sonido de tu voz, buscándome. Y supe que eras tú, que estabas allí, hablándome. Llamé a tu madre, y unidos alzamos las manos para alcanzarte, y te abrazamos: un fogonazo de luz intensa entró directo en nuestros corazones, una oleada de amor puro se unió para siempre a nuestros cuerpos. Entonces supe que habías regresado, que estabas de nuevo con nosotros. Una oleada de honda felicidad, un destello de candorosa luz nos abrazó, y fuimos uno, unidos para siempre en un sueño intemporal, y verdadero. Luego despertamos. Desde entonces te llevo prendida a mi piel y en mis células, en un viaje extraño y milagroso, y sigo buscando hacia dentro ese rescoldo de felicidad que dejaste el día de tu regreso. Porque no te fuiste nunca, Alèxia, no es posible. Sigues con nosotros, en esta cadena de calor eterno mientras no se apague la luz, y tu risa sincera y pura siga ardiendo en nuestros corazones. 
Te quiere,
Papi
Alèxia, al juny de 2008

dissabte, 7 de maig del 2011

¿Superar la adversidad?


¿Superar la adversidad? ¿Superar la muerte de una hija? Después de vivir y revivir todos estos meses sin Alèxia, de leer libros, ver documentales, hablar con unos y con otros de nuestros sentimientos y carencias, escuchar consejos y escuchar silencios, vivir en la alegría de los demás su olvido de nuestro dolor y nuestra pena, después de convivir continuamente con este dolor no deseado, de pensar en la resiliencia con resignación o esperanza racionales, hablar y hablar para no reventar de pena, ver como se van espaciando las llamadas de los que estuvieron los primeros tiempos con nosotros, después de poetizar la pena o desnudarse en la red sin pudor alguno, de grabar para el recuerdo la historia de sus bailes o la belleza de su música, de filmar las sombras del desierto con la fuerza de su vida y de su lucha, después de sacar fuerzas de no sé qué lugar escondido y secreto, después de tantas y tantas cosas que te fuerzan a vivir el sinsentido de tu vida en el sentido único de un presente sin memoria, yo proclamo: la muerte de una hija, o de un hijo, no te puede hacer mejor nunca. Es mentira. Es consolación. Es alienación. Es racionalización de la pena. No se puede fundar la felicidad y el crecimiento personal en el dolor, o en la superación de ese dolor tan íntimo.
Puedes decidir vivir, o morir, o malvivir los años que te queden. No hay más opción, sólo tres alternativas. Solamente te queda la libertad de elegir, y elegir salir o no salir del fango donde te sumerge la ausencia de tu hijo o hija. Sino, quedarse en el camino, y apagar tu voz en el olvido. Pero si quieres salir, sólo te mueve reconocer la fuerza de tu elección, la lucha contra el destino adverso, como luchó tu hija o tu hijo, seguir su ejemplo y llevar su voz y su vida hasta donde no llegaron ellos. Pero esa fuerza no te hará mejor nunca, ni te llevará a un estado superior de felicidad. No te engañes, no busques en la desmemoria la superación de tu desgracia: el aprendizaje tras una tragedia no le da sentido a esta tragedia, simplemente te dice que has hecho uso de la última libertad que te quedaba. 
Vivir, o morir (metafóricamente o realmente). Y has elegido, te has humanizado un poco más, y has dado sentido a tu elección en la lucha por vivir que guió a tu hijo o hija hasta el último momento, pero no le has dado sentido a su muerte. 
No había ni hay ningún por qué, ni ningún para qué, en la muerte del ser más querido
Como contestó recientemente Luis Rojas Marcos a la pregunta ¿Verdaderamente se aprende de una desgracia? en referencia al crecimiento postraumático: 
Hay autores que dicen que el crecimiento postraumático o el aprendizaje tras una tragedia es una justificación, que no es real. Habría que ver si después del trance esa persona es más feliz o más productiva, y medirlo. Eso se está empezando a hacer pero aún no está resuelto. Mucha gente te dice que después de superar una tragedia se sienten mejores personas. Que sus relaciones con los demás son más favorables, que están más tranquilas, valoran más el sufrimiento de los demás o que han descubierto fuerzas que no sabían que tenían. Es frequente que digan que valoran pequeñas cosas que antes pasaban por alto. Pero si tú le pides a una madre que elija entre todo el aprendizaje conseguido a raiz de la pérdida o recuperar a su hijo, siempre te dirá que preferiría no haber aprendido nada y volver a tener su hijo. Aprendemos de la lucha y descubrimos cosas. No es el sufrimiento en sí lo que hace crecer, sino descubrir que tienes esa fuerza y la capacidad de salir adelante y cambiar las prioridades. Dicen que en la vida nos tocan dos tragedias por cabeza como media, tampoco son tantas...y uno aprende.    (Magazine de La Vanguardia, 1 de mayo de 2011)
Como también dice Elisabeth Kübler-Ross
Al pasar un duelo, pensamos por error que podemos dejarlo todo terminado, pero el duelo no es un proyecto con un principio y un fin, es el reflejo de una pérdida que nunca desaparece, sólo aprendemos a convivir con dicha pérdida. El lugar donde encaja el dolor es algo individual y, a menudo, se basa en hasta dónde hemos llegado al integrar la pérdida. 
Yo creo que el objetivo aquí es amar y ser amados y crecer. Y, tras decir ésto, no existe un dolor mayor que el de la pérdida de un ser querido. Siendo testigo de la vida, he aprendido que todo el mundo atraviesa dificultades. La adversidad sólo te hace más fuerte. La vida es dura, la vida es una lucha, como ir a la escuela donde recibes muchas clases: cuanto más aprendes, más difíciles son las lecciones.
                                                                                            (Sobre el Dolor y el Duelo, Luciérnaga, Marzo de 2010)


dimarts, 5 d’abril del 2011

Explicar la historia

Necesitamos explicar nuestra historia.
Muchas veces nos repetimos, volvemos a contar una vez y otra lo que nos ha pasado, como para cerciorarnos de que realmente todo no es más que una pesadilla, y que despertaremos un día, y todo volverá a ser como antes.
Recorremos los espacios que compartimos con ella, los caminos que recorrimos juntos, el horizonte que oteábamos esperanzados en momentos únicos de felicidad.
Todo era sencillo: las palabras, el juego, un paseo en bicicleta el primer día de primavera, la ilusión de los veranos repletos de felicidad, la comezón en el estómago la noche antes del primer día de clase o el despertar del amor en ciernes de los últimos días de curso, preludios de la canción profunda y única de su vida, de nuestra vida.
Necesitamos decir que sí, que ella vivió, que fue única, que la quisimos sin quiebra, todos los días y todas las noches de su existencia.
Necesitamos no olvidar, pensar que todo no fue en vano.
Que a pesar del dolor y la tristeza, algo fue, transcendió el tiempo, y nos hizo crecer y madurar juntos.
Que las palabras son más que sones repetidos en busca de sentido, y no el eco vacío de nuestra desesperación.
Por eso volvemos una y otra vez a hablar de ella, a recordarla, aún sabiendo que la felicidad no vuelve, que la felicidad no vive atrapada en los recuerdos.
Como aquellos cuentos un felices que ella gustaba de escuchar una vez y otra, todas las noches, esperanzada.
Explicar la historia para no vivir en el recuerdo, sino para poder llegar a olvidar, recordándola.

Cala Esmeralda (Menorca)

divendres, 4 de març del 2011

Ninna nanna

Canción de cuna
Dormi figghiuzzu mia, dormi cu to papa
sugnu vicino a tia, comu la to mamma
dormi ciatuzzu miu, sunnati la mamma
do, do, do...
do, do, do...
            (Ninna, Nanna. Roberto Alagna)
Así te quiero, mi niña,
así dormida en el sueño
todo es posible, mi vida,
los ríos, el mar, el cielo.
Vives perenne en la dicha
en el tiempo añil del juego,
y en tus manos y en tu risa
el dolor se hace pequeño.
Tú eres frescor de brisa
olor de sal y de besos,
el vuelo del ave invicta
que no teme el sol, ni el viento.
Estoy contigo, mi vida,
ya no me iré de tu lecho:
no despiertes todavía
que tu sol está durmiendo.
Guardaré tus sueños, niña,
abrigaditos de tiempo
y no abrá negrura indigna
que robar pueda tu fuego.
Sigue soñando, mi vida,
mi tesoro, mi lucero: 
la primera luz del día
todavía está naciendo.
Papi
Ninna nanna