Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris amor. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris amor. Mostrar tots els missatges

dissabte, 20 de març del 2010

Primer día de primavera


Hoy, por fin, arranco el blog en tu memoria, Alèxia. No es que no tuviera ganas, ni tiempo, simplemente es que me faltaban fuerzas, y no he tenido hasta ahora la ocasión de comenzarlo, y de una forma digna, bonita. Me ha ayudado muchísismo, para no decir abiertamente que me ha hecho casi todo el montaje inicial, Natxo, el padre de David Rovira, que curiosamente nació el mismo año que tú, el 1995, y que murió en el 2007, un año antes que tú, por accidente. El blog de David es precioso, y me ha ayudado mucho durante todo este tiempo. Infinitas gracias, Natxo.

Hoy hace exactamente un año y cuatro meses que nos dejaste, Alèxia, que es también justamente el tiempo que duró tu lucha contra la enfermedad, desde el 17 de julio de 2007 hasta el 20 de noviembre de 2008. Digo tu lucha contra ella, porque seguramente tu enfermedad ya había dado signos de advertencia antes de declararse abiertamente (dolores de espalda, erupciones en la piel), y nosotros no lo habíamos visto. Este tiempo de tu ausencia ha sido, y es, tremendo, abismal, difícil de expresar con palabras. Y, es curioso, a medida que pasa el tiempo, que en teoría tendríamos que estar mejor, se agranda el vacío, ese no poder tenerte físicamente, abrazarte, volver a sentirte reir, bailar, verter dibujar tan deliciosamente como lo hacías, en fin, ese no vivir contigo, se hace más acuciante e incomprensible.

Yo he ido caminando hacia dentro, y hacia fuera todo este tiempo. Hacia dentro, escribiendo un diario desde que comenzó tu enfermedad hasta hoy, cuando lo cierro definitivamente con el inicio de este blog en tu memoria, diario que algún día, si tengo valor y fuerzas, quisiera compartir como ayuda con otros padres en situaciones similares. Hacia dentro, escribiendo poemas que, si algún día considero que algunos son lo suficientemente dignos de ti, intentaría publicar. Hacia fuera, porque en este tiempo he descubierto a mucha gente que nos ha ayudado mucho, sin buscar ni obtener nada a cambio, un mundo que yo desconocía, y que quizás tú, con tu forma de vivir, me enseñabas a diario sin darme cuenta. Un tiempo hacia fuera en que, no lo voy a negar, también hemos tenido decepciones, algunas muy duras, de gente, o de ámbitos, de los que esperábamos mucho, y hemos recibido muy poco.

En este tiempo he buscado libros, programas de radio, blogs, artículos en revistas, todo, donde buscar alguna ayuda, alguna explicación sobre la muerte de una hija, o de un hijo. Y no hay respuesta, ni nombre, para los que perdemos un ser tan querido. La muerte a edad tan temprana no tiene ningún por qué, pero tampoco ningún para qué, aunque lo digan visionarios del dolor o doctores en metafísica. Es un escándalo, un dolor muy díficil de soportar, y no nos puede hacer mejores nunca. Simplemente hemos de vivir con ello, interiorizarlo, y evitar que el dolor se enquiste en sufrimiento.

Alèxia, te quería y te quiere mucha gente, y yo quisiera que este blog fuera un intento de reflejar este amor, un punto de encuentro de sentimientos, no tan sólo de dolor, desazón, sino también de alegría, amistad, es decir, de un vivir a fondo, que era como tú viviste siempre, antes y durante tu lucha valiente contra el cáncer, que finalmente no pudiste vencer.

Pero tú perduras, Alèxia, y serás siempre para mí la luz que ilumina la belleza del mundo. Porque no te fuiste nunca, Alèxia, porque has decidido quedarte entre nosotros, siempre hay luz en tu habitación, y luz más allá de sus muros. Luz pura, candorosa, tierna y juguetona luz, que en los colores del mundo vive.