dissabte, 15 d’octubre del 2016

El sentido de la vida después de perder una hija


Han cambiado muchas cosas desde la muerte de mi hija Alèxia, y ahora soy mucho más consciente de la inutilidad de plantearse cuestiones tan trascendentes (en apariencia) como el sentido de la vida, o la búsqueda de la felicidad. ¿Qué sentido tiene la vida para quien vive en la indigencia física, o psíquica? La superviviencia, nada más. ¿Y para aquél que la vida ha transcurrido por un guión preescrito, sin divergencias, donde todo va encajando como las piezas de un rompecabezas, sin sobresaltos? Lo conocido, el presente, como un cuento de hadas. Y, en medio, todos los matices. 

No hay pues una respuesta única, pues sólo existen biografías, perspectivas diferentes que miran la misma luz desglosada por el prisma de sus experiencias, siempre distintas, casi siempre inesperadas. Hasta en la pesadilla de perder un hijo caben mil y un matices: desde la edad (no es lo mismo, pero quizás sí lo es, perder un recién nacido que un hijo de 30 años...), el tipo de enfermedad (larga o fulminante, enfermedad rara o enfermedad conocida...), el motivo mismo de la muerte (enfermedad, accidente, suicidio...) ...siempre están nuestras circunstancias, nuestra biografía única, nuestro caso aunque catalogable, irrepetible.

¿Qué sentido plantearse después de la muerte de un hijo o de una hija? Hasta la misma pregunta pierde fuelle ante la magnitud del desafío, cuando el sentimiento es que hemos perdido todo lo que teníamos y no nos queda nada, absolutamente nada. El sentido de la vida se revela como una cuestión irrelevante, porque hemos perdido todo lo que daba sentido a nuestra vidas.  O así al menos lo vivimos los primeros años...también adivinamos, a medida que pasan las experiencias, que ese sentido no es único, que no es universal, que en definitiva no existe el sentido de la vida en abstracto, sino tantos sentidos como vidas se dan en el planeta.

Pero no somos únicos, ni estamos solos. Nos une el afán de supervivencia, el encarar los mismos retos de protegernos de la intemperie moral y física. La pregunta misma del sentido de la vida es absurda, lo era antes de perder a nuestros hijos, y lo es más todavia después de haberlos perdido. Lo teníamos todo, y no nos queda nada. No éramos conscientes de la sencilla brutalidad de la existencia, no sabíamos de la sinceridad terrible del tiempo, porque el tiempo no existe, lo creamos nosotros con nuestra volundad firme de tejer madejas cada vez más tupidas, hasta que finalmente nos tapan la luz, y perdemos el horizonte.

No vale revolcarse en el dolor, volver una y otra vez a la rabia y la desesperación, aunque a veces ésto no dependa de nuestra voluntad. Tampoco es moralmente honesto hacer de la muerte de nuestro hijo el inicio de una revelación, de un renacimiento a una vida superior que su ausencia definitiva nos ha revelado. Pienso que el camino del medio es la actitud correcta: luchar, no abandonarse, no quedarse en el camino, porque ésto significa morir (metafóricamente), una segunda muerte que probablemente nuestros hijos no querrían para nosotros.

Escribir, compartir, escuchar, correr, gritar, buscar la belleza, llorar desesperadamente cuando nuestro corazón nos lo pida, retomar la memoria no como un pozo, sino como una muleta para seguir en el camino, buscar pequeñas fuentes, dibujar la luz, recordar los buenos momentos, amar su risa, recordar sus sueños, buscar salidas... continuar andando siempre, aunque nos angustie muchas veces el pensar que nunca más volveremos a escucharles, aunque nos desespere el saber que no pudimos prepararles para el dolor, que acechaba en silencio la inocencia de sus vidas.

¿El sentido de la vida, la felicidad? Una trampa de nuestra mente, que busca aferrarse a la inmovilidad del momento, sin saber que nuestra existencia es una miríada de colores: sentimientos, emociones, sensaciones, percepciones, recuerdos, sueños, estímulos, renuncias, deseos, pasiones, impresiones, conocimiento...¿por qué deberíamos fijar la mente en un sólo tiempo, en un sólo estado de felicidad, en un único sentido inamovible?

Es verdad: lo teníamos todo, y ahora no nos queda nada. Hemos tenido que pasar la terrible experiencia de perder un hijo o una hija para descubrir lo poco que a veces valorábamos nuestra vida. Es verdad, es terrible su ausencia, es abominable su muerte, es un crimen sin culpables, pero existe una pequeña grieta para la luz. Esa misma luz que vimos al abrir por primera vez los ojos: la danza de la bondad, la pasión y el sueño. Nuestro tiempo, nuestros recuerdos, nuestro legado.

Porque después de todo, y antes que nada, vida.

Vida

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

© José Hierro

Cuaderno de Nueva York (1998)

dimecres, 24 d’agost del 2016

Text d'en Pau per l'Alèxia



Tant de bo aquest moment durés fins a sempre. Tant de bo fossis aquí per gaudir d’aquest torrent d’emocions que ens produeix Ca n’Alèxia.

Cala Pudent, Es Mercadal, Es Jaleo, la Oreja de Van Gogh sonant al cotxe...hi ha tantes coses que et mantenen viva dins nostre, que pots tenir per segur que mai t’oblidarem.

Aquest any no ha sigut un estiu més a Menorca, un estiu més on hem deixat la vida monòtona i avorrida de Barcelona enrere. El nostre esperit aventurer ens ha portat a descobrir nous llocs, noves platges, nous al·licients, i fins i tot a descobrir una part de la casa que no coneixíem.

Tant de bo poguessis espiar per una porteta com seguim gaudint de la vida com si fos l’últim dia. Tant de bo aquest moment durés fins a sempre.

El teu germanet


dissabte, 23 de juliol del 2016

Fa vuit anys que ja no hi ets


Capvespre

Quan les aigües del temps s’han reposat
perquè la teva pedra ja és al fons,
continuem encara
mirant cap al racó de la saleta
on avui fa vuit anys que ja no hi ets.
Feta només de temps,
veig com tornes en l’aire del capvespre.
Però, de veritat, ara, on estàs?
I tu, amb un somriure assenyales
la teva mare que, tancant el llibre,
s’alça i també em somriu i encén el llum.

© Joan Margarit
No era lluny ni difícil
(Ed. Proa, 2010)


dijous, 16 de juny del 2016

Summertime

Llega de nuevo el verano: final de curso, fiestas con las amigas, tiempo de descanso y de sueños. Tiempo de cuadernos de vacaciones, tiempo de luz y de proyectos, el solaz merecido tras un curso intenso e inolvidable. Podrás ir al curso de gimnasia rítmica, hija, podrás navegar con tu mejor amiga, podrás volver a bailar en un teatro lleno de magia e ilusiones, podremos ir algún verano a Creta y salir victoriosos del laberinto inesperado.

Los mismos veranos de mi infancia, otros tiempos pero las mismas ilusiones, los mismos sueños: noches que no acaban, azules que explotan en fuentes de luna llena, el silencio de las luciérnagas en un jardín ambiguo donde acaban y empiezan todos los caminos. Recuerdos que perduran para siempre, retazos de perfección que después buscamos juntos en las calas imposibles de nuestra isla. Isla agreste, con arena como nieve de un invierno que olvidó su frío, con guijarros que el tiempo redondeaba como una infancia perenne.

Luego fueron dos agostos o dos desiertos inacabables en el verano tórrido de la ciudad. Una cuidad sola, sin ecos. Una ciudad seca. Silencio, vacío, tristeza, sólo tu lucha rebelde, valiente y pura, en un hospital con vistas al mar de tus abrazos. Un día tomaríamos el camino del agua, saltaríamos las olas que cada mañana llamaban felices a tu ventana. En tu habitación pervivía el verano añil y puro de nuestros sueños más profundos. No había tregua, sólo juego, el batir de unas alas que no querían quemarse en el olvido.

Tiempo de verano. Tiempo de amor. 

Summertime 

One of these mornings
You're going to rise up singing
Then you'll spread your wings
And you'll take to the sky

(cançó de bressol de «Porgy and Bess», de George Gershwin).

TEMPS D'ESTIU

Temps d’estiu,
i la vida és tan fàcil.
Els peixos salten
i el cotó ja és ben alt.

Ton pare és ric
i la mama és bonica.
Així que calla, criatura,
no ploris més.

Un matí d’aquests
et llevaràs cantant.
Estendràs les ales
i emprendràs el vol.

Però fins que arribi aquell matí
res no et fará mal,
amb el papa i la mama al teu costat.

George Gershwin, 1934

dilluns, 28 de març del 2016

GRATITUD


M’agradava quan entraves ballant a la cuina els dissabtes al matí...

...m’agradava la teva il·lusió infinita perquè comencés el curs i jo et despertés amb aquella frase ‘vinga, Alèxia, que és el primer dia d’escola’...

...m’agradava el teu riure decidit i feliç per viure...

...m’agradava el teu amor infinit pels animals i la natura...

...m’agradava quan posaves el teu cap sobre la meva espatlla, tancaves els ulls i m’estimaves...

...m’agradaven aquelles tardes quan seies al darrere de la teva mare i la pentinaves de mil i una maneres...

...m’agradaven tant aquelles caixetes de paper amb sorpreses que ens feies pel meu aniversari i el de la mama...

...m’agradava com et preocupaves i com et cuidaves de les teves amigues...

...m’agradava tant veure’t entrar contenta cada dia a l’escola, el teu cabell saltant i ballant amb el vent...

...m’agradava com jugaves amb els teus cosins i les teves cosines...

...m’agradava la teva passió pel bàdminton...

...m’agradava tant quan jugàvem tots cinc les tardes de diumenge...

...m’agradava quan ens feies aquells còmics com petits llibrets que parlàvem de la nostra família i les seves aventures...

...m’agradava la il·lusió que posaves en totes les petites coses de cada dia...

...m’agradava perquè pensaves que el món era decididament bo...

...m’agradava quan el matí de reis els teus germans t’enviaven perquè em preguntessis si ja podíeu obrir els regals de reis...

...m’agradava molt la teva confiança en la força dels somnis...

...m’agradava com jugaves amb el teu gatet, en Plutó...

...m’agradava veure’t ballar tant seria i concentrada en les classes de ballet de final de curs...

...m’agradava el teu amor infinit pel cant i per la música...

...m’agradava tant com t’agradava fer feliç a la teva mare...

...m’agradava veure’t córrer i jugar amb els teus germans, pels camins blaus d’aquells estius inoblidables a Menorca...

...m’agradava quan em deies que el millor d’acabar l’escola era poder fer els quaderns de vacances...

...m’agradava la teva passió per la màgia i les sorpreses...

...m’agradava veure’t volar a les cadires del Tibidabo...

...m’agradava com brillaven els teus ulls quan dibuixaves i pintaves durant hores i hores...

...m’agradava perquè el teu cor s’assemblava molt al primer dia de primavera...

...m’agradava veure’t créixer i com gaudies creixent i fent el teu propi camí...

...m’agradava tant la teva força enfront de l’adversitat, el teu coratge immens  i la teva determinació per viure...


...m’agrada molt haver-te donat la vida, filla, haver pogut compatir tots aquests anys amb tu, i t’agraeixo humilment totes les coses bones que m’has ensenyat d’aquest món màgic i feliç que trepitjàrem junts...


dissabte, 6 de febrer del 2016

HLA

                                                             Per en Pau i per l’Alèxia

                                                                      Perquè només vosaltres 
                                                                      sabeu el que s’amaga 
                                                                      darrere aquestes sigles.

Tu, mirant sense mirar
per la finestra, ulls closos,
el sol que lluïa aquell matí
radiant del mes d’octubre.

I tu, que li vas donar 
el més profund del teu cos
per buscar el seu renéixer
més enllà d’aquelles cambres
fosques on lluitàveu per la llum.

Després, varen passar 
hores, setmanes, segles
esperant el despertar
d’aquella sitja, però no es 
varen trobar les cèl·lules,
malgrat la seva lluita cega
i desesperada per la vida.

Només vosaltres dos sabíeu
d’aquell moment transcendent
quan tota la felicitat seria
tornar a obrir els ulls, 
i riure.

Germans de vida, germans
que es miren per la finestra,
els ulls per sempre oberts
en aquella tarda eterna
quan us vàreu donar la sang:
un riu d’amor immens
buscant la renaixença.

A. Schoenenberger (Barcelona, 2016)

dissabte, 16 de gener del 2016

When you wish upon a star


When you wish upon a star
Makes no difference who you are
Anything your heart desires
Will come to you

If your heart is in your dreams
No request is to extreme
When you wish upon a star
As dreamers do

Fate is kind
She brings to those who love
The sweet fulfillment of their secret longing

Like a bolt out of the blue
Fate steps in and sees you through
When you wished upon a star
Your dreams come true

If your heart is in your dreams
No request is to extreme
When you wish upon a star
As dreamers do

When you wish upon a star
Your dream comes true




diumenge, 3 de gener del 2016

Llibre d'absències

Dos o tres anys abans de morir, en Martí i Pol va participar en l'aula Carme Serrallonga, de l’Isabel de Villena, l'escola de la Mar, el Pau i l’Alèxia. Recordo que era el curs d’en Pau, pot ser el 2001, i la dona d’en Martí i Pol (la Montserrat) va llegir alguns poemes del mestre. Després, els nens li van dedicar unes cançons al poeta. Recordo el seu somriure perenne, la seva amabilitat, la seva bondat, la serenitat i l’alegria constants que desprenia la seva presència. Han passat molts anys, però tinc un record molt viu d’aquell moment. Ara, llegint aquests versos dedicats a la seva primera dona, la Dolors, no m’he pogut estar de portar-los al blog de l’Alèxia. Parlem de tu és un poema que parla de l’absència, però sobretot evoca aquells moments quan penses en el teu ésser estimat amb un amor infinit, que per uns moments ho inunda tot, fins i tot la tristesa per la seva absència, parla d’aquells moments quan, a voltes, el record no és necessari, perquè portes la persona estimada tan endins, que ja forma part indivisible de la teva vida. Parlem de tu.




                  Parlem de tu

Parlem de tu, però no pas amb pena.
Senzillament parlem de tu, de com
ens vas deixar, del sofriment lentíssim
que va anar marfonen-te, de les teves
coses parlem i també dels teus gustos,
del que estimaves i no estimaves,
del que feies, deies o senties,
de tu parlem, però no pas amb pena.

I a poc a poc esdevindràs tan nostra
que no caldrà ni que parlem de tu
per recordar-te, a poc a poc seràs
un gest, un mot, un gust, una mirada
que flueix sense dir-lo ni pensar-lo.

Miquel Martí i Pol
Llibre d’absències
1985



diumenge, 13 de desembre del 2015

Quien tus dulces aguas


                          Para Alèxia,
bailarina de las estrellas

Quien tus dulces aguas
navegar pudiera,
yo, desde mi barca,
tú, desde tu estrella,

me miras, jugamos
a ser cielo o tierra,
a ser padre, hija,
alas torpes abiertas

Quien tu dulce cuerpo
arropar pudiera,
desde el fondo turbio
a las cumbres reinas

con un aire leve
una canción bella
que nos llevase libres 
a romper las rejas 

Quien tus ojos dulces
si con ellos fueran
posibles los sueños
que un día nos dieran

y no hubiera tiempo
ni sangre, ni guerras,
sólo tu piel suave
lucecita abierta

que brillase firme
en mi noche eterna

Quien este amor ciego
revuelto en la arena

Quien este mi mar tuyo,
mar puro de inocencia.

Papá


divendres, 20 de novembre del 2015

diumenge, 15 de novembre del 2015

El difícil dol per la mort d'un fill

‘La mort no és morir-te
sinó que mori algú estimat’
Miquel Martí i Pol

‘Només hi ha una cosa pitxor
que l’oblit. No saber que s’oblida’
Xavier Antich


Budapest


‘A Budapest, al passeig pel Danubi del costat de Pest, entre el Parlament hongarès i el cèlebre Pont de les Cadenes, hi ha afilerades en el moll, com si haguessin estat abandonades, una seixantena de parells de sabates gastades. No totes estan ben aparellades i n’hi ha de tombades, unes amb els cordills deslligats, gairebé totes apuntant en direcció a l’aigua, com si els seus propietaris s’haguessin descalçat precipitadament per banyar-se al riu. Però no hi ha ningú que es banyi. I, a més, les sabates són allí a l’estiu i a l’hivern, durant tot l’any, faci calor o nevi. Encara que a una certa distància és difícil adonar-se’n, són de ferro colat i, a més, reprodueixen amb exactitud models de sabates dels anys quaranta, cosa que els dóna un aire remotament antic. És fàcil endevinar que els propietaris de les sabates, que les calçaven abans de llançar-se al riu, ja no tornaran més.’ 

El text anterior està extret d’un article d’en Xavier Antich, titulat ‘Les sabates abandonades al moll del Danubi’. En ell l’autor ens descriu així un monument erigit a Budapest per commemorar l’assassinat a la ciutat sobretot de jueus, durant els anys finals de la Segona Guerra Mundial. En aquest indret van ser portats i assassinats a trets milers de jueus portats del gueto, en alguns casos lligant les víctimes per parelles, o en grups de tres, i matant-ne només un, perquè els vius, quan fossin empesos per força al Danubi, s’hi ofeguessin. 

Per combatre la barbàrie, per recordar les víctimes, per poder fer el dol, necessitem recordar-los, restituir la seva memòria; aquest monument a Budapest vol retre record als assassinats i ser un espai de dol al mig del meravellós passeig pels molls del Danubi.

Els pares i mares que hem perdut un fill ens enfrontem a un dilema similar, entre l’oblit necessari per seguir vivint, i la necessària memòria del ésser estimat que ens ha estat arrabassat brutament: la mort d’un fill o d’una filla és un crim sense culpable, per tant, sense reconciliació possible. La mort del fill és un trauma terrible, en el que la funció ritual del dol té l’objectiu de permetre que els vius, els seus pares, amics i familiars, puguin sobreviure a la mort dels que marxen. 

En el cas dels crims contra la humanitat com els comesos a la Segona Guerra Mundial, o com en el cas molt recent a Paris de les desenes d’innocents assassinats a mans de terroristes suïcides, necessitem recordar, bastir la seva memòria en un monument, una obra literària o una escultura. Però què passa amb els nostres fills morts? La pèrdua d’un fill és un crim silenciós i anònim, una desgràcia inesperada, però els pares tenim la mateixa necessitat de bastir el seu record en quelcom de perdurable. Moltes vegades els altres no ens entenen, o no volen passar a aquest costat del riu, o no poden simplement posar-se al nostre lloc uns instants, perquè és massa terrible ni tan sols imaginar-se el no tornar a veure mai més a un dels teus fills.

Ara recordo les primeres setmanes després de morir l’Alèxia, quan vaig demanar a la seva escola, o millor dit, vaig implorar, que si us plau posessin una foto d’ella en algun lloc de l’escola, però no va ser possible. Entenien el nostre dolor, però no era la política de l’escola, em van respondre. Ara ho respecto, i fins i tot ho puc arribar a entendre, però llavors no era així i vaig patir molt, moltíssim. Llavors només buscàvem donar sortida al nostre dolor, només cercàvem aquest monument que abans dèiem, aquest record en la seva memòria en un lloc que ella havia estimat amb bogeria, com era la seva escola.

Han passat set anys des que la nostra filla Alèxia se’n va anar. Ara tindria vint anys.

Avui puc dir que ni hem sento renascut, ni crec que sóc millor persona, ni penso que la mort de la meva filla tenia un per què, ni un per a què. La mort d’un fill o una filla no és un exercici d’autoajuda, no ens enganyem. Han estat uns anys difícils, intensos, on no hem simplement conviscut amb el dolor sinó que també, i sobretot, hem lluitat, a la nostra manera, per sobreviure, buscant aquelles escletxes que deixa entreveure la vida on ens hem agafat, moltes vegades desesperats, per a poder seguir vivint. 

Estem bastint el seu record, perquè sobreviure no és viure, el dolor segueix molt profund, i quan torna és devastador. Només la il·lusió de la joventut pot silenciar aquest mal profund, a través de l’esclat de la bellesa del viure i el goig del present, recordant la vida i oblidant la mort, aquest difícil però necessari Recordar olvidando d’en J.L. Tizón (Días de duelo, Alba Editorial 2007).

Estem construint la seva memòria, seguim buscant aquelles altres sabates que ens empenyin a viure, les que ara porten els seus germans Mar i Pau en la seva entrada al misteri de la vida. El següent poema, al voltant del mateix riu, el Danubi, ens recorda la força i l'esperança de la joventut en la vida:

Ribera del Danubio

A pesar de que Heráclito y Quevedo
y Manrique y Machado y muchos otros
hablaron de las aguas pasajeras
y a pesar de que el tiempo no desmiente
la terrible evidencia de la huida,
la juventud se alza en cuatro pechos
y proclama, con gracia en la mirada,
la existencia dorada de otra hora
fijando para siempre en el recuerdo
la quietud de una tarde junto al río.

Francisco Riuz Noguera (Revista Litoral, 2015)

‘Envellirem guardant tots els colors que van lluir als teus ulls’ ens diu en Joan Margarit en el seu poema Cançó de Bressol. I segueix comentant en la seva Balada de Montjuïc, en referència a la seva filla Joana: ‘Continuo vivint amb la Joana, visc rodejat de les seves fotografies, en qualsevol lloc o circumstància imagino com seria amb ella. La nostra vida junts va ser la meva aventura. Cal plorar els morts: quan ho fem, plorem per aquesta barreja del seu no-res i el nostre dolor’.

I tornant a l’inici d’aquestes reflexions, al tema del difícil dol per la mort d’un fill o d’una filla, acabaré de nou amb en Xavier Antich, amb unes paraules seves extretes de l’article ‘Entre l’oblit i el record, la difícil memòria’:

‘Estem obligats a triar entre aquests dos absoluts, hom diria que inhumans iguals: oblidar-ho tot i sepultar-ho en l’oblit o recordar-ho tot, i que el passat esborri la possibilitat del present. Enmig, és clar, la cultura. La tria. La selecció del que ha de ser memorable perquè ens defineix. Sense aquest esforç, la humanitat no és sinó una ombra.’


Oslo

dimecres, 21 d’octubre del 2015

Ses salines

Aquella tarda vam caminar per Ses Salines, enmig de la serenor dolça d’un paisatge vibrant, misteriós i clar alhora: tot era nou i inundat amb records de sal per totes bandes. Hi havia molta llum, alguns peixos saltaven, feliços, per l’horitzó blau dels nostres desitjos, i vam pensar molt amb tu, per tanta bellesa oferta que no podien veure els teus ulls. També hi havia una casa amarada per l’aigua, restes d’un naufragi per un port que els navegants cercàvem inútilment, perquè no calia buscar tan lluny els tresors que la vida amagava molt endins nostre. Ja cap al tard, el blau de les salines es confonia amb el blau del cel, sense lloc per la tristesa ni l’enyor. Érem ja el paisatge serè d’aquesta illa tan antiga, érem el teu record en el vol migrant de la llum, un doll de pau buscant terra endins la màgia del mar o el teu somriure. 




Salines de Montgofra

T’ha inundat un repòs sense respostes
enmig d’aquesta estesa de miralls
encalmats, la vibració de l’aire
pels caminois entre les aigües lentes
i el desig transparent, la plenitud
d’una hora trista com les hores breus 
dels líquens compartits al punt de l’èxtasi.

Si aquí el batec és lent, tanmateix passa
tot l’incendi dels ulls i la dolcesa
que sobreïx pels porus astorats,
el fluid mineral a raig de sòl
des de la fonda cova, el blau intens
del trenc febrós a dosis de vertigen
quan torna el pas cap a prades de sal
sobre les crosses del temps geperut
i els fulls en groc corgirats en descompte.

© Pere Gomila
Editorial Arrela 2015



diumenge, 6 de setembre del 2015

Després del somni


Ens costa molt acceptar
que la vida era així de simple,
cruelment generosa i curta:
per moltes voltes que li donis
al sentit, tot és terriblement
alegre, senzill i lluminós.
Ara en els meus somnis
t’abraço desesperadament
i sóc feliç, amb el record
latent, però amagat uns segons,
que ja no estàs entre nosaltres.
Tot torna a ser com abans,
la sang torna a omplir els versos
i el dia té la transcendència
caduca del teu amor recuperat,
però tot és breu: ho he entès, 
pot ser tard, era una aposta
en un joc que havíem de jugar
obligatòriament, dòcilment 
entregats a l’atzar de viure, 
sense l’embolcall del sentit
que amaga la veritat dura,
però molt senzilla, de l’aire:
viure és cremar-se
sense por ni recança,
només per la joia de l’instant,
sense el desig de perllongar-nos
més enllà de l’amor inicial
que ens donaren com a penyora.
Sense paraules ni memòria,
quan s’esvaeixi el somni
només quedarà el record,
el fum que feia la flama
del temps fugaç que compartírem:
llavors la nit perdonarà
que vaig oblidar-te un dia,
pel mandat de seguir 
cremant-me en el teu amor, 
pel somni desesperat de viure.

Barcelona, 06.09.2015

dijous, 3 de setembre del 2015

La casa on vivia l'alegria


Pedra a pedra
anem bastint la casa;
és un camí llarg,
de vegades feixuc,
però tenim sempre
la teva llum
al final del camí:
a l’estiu brilles
com el mar
de la teva infantesa,
a l’hivern, els cinc fars
dibuixen una estrella
que ens acompanya
els mesos foscos.

Somni a somni
arribarà el dia
quan la casa estarà
plena de gent,
com tu volies;
llavors bategaràs 
de nou, 
incansablement,
en aquest gran cor
al mig de l’illa:
lluny del dolor i de la por
saltarem junts les onades
d’aquest mar antic,
i no s’acabarà mai el dia.

La casa gran al mig del mar,
la casa on vivia l’alegria.

Menorca, 22 d’agost de 2015